sábado, 30 de enero de 2010

Ella y su amiga

Salí temprano de la facultad. Una tarde con calor sofocante. Decidí ir a la quinta de Flor, mi novia, para disfrutar un rato de la piscina, ya que los padres se encontraban de viaje y disfrutar un poco también de ella. Fui directamente sin avisarle para sorprenderla, sin saber que el sorprendido terminaría siendo yo. Entro por la puerta lateral que da al parque para no delatarme y ahí la veo haciendo topless en la reposera, magnifico espectáculo, cuando al asomarme un poco mas veo a su amiga Naty. Es la típica mujer que aparece en tu vida cuando decidís ponerte de novio con alguien y su mejor amiga es la perfección personificada. Ahí estaba también total y completamente desnuda tomando sol. Que cuerpo tan magnifico, un ángel caído del cielo brindándose a todo su esplendor. Pero tonto de mi, no me di cuenta que estaba totalmente expuesto a que Flor me viera y no habría excusa que me justificara, por suerte estaba con los ojos cerrados, o eso creía. Vuelvo a esconderme y el maldito celular empieza a sonar en mis pantalones!!! -Que fue eso?- pregunta Naty -Debe ser de la calle, vení vamos a refrescarnos un poco- dice Flor Espero un par de minutos y entonces decido asomarme otra vez. No esperaba esto pero ahí estaban las dos abrazadas con el agua hasta los hombros y comiéndose la boca una a la otra. No podía creer lo que veían mis ojos, ambas entrelazando sus leguas como queriéndose comer una a la otra. Desde ya que lo único duro en mis pantalones no era el celular, estaba pasmado sin saber que hacer, mil cosas pasaban por mi cabeza, de lo que estaba seguro, era que no quería dejar de mirar. -Salgamos- le dice Flor Y allí estaban las dos, secándose mutuamente sin dejar de mirarse, sin dejar de mirar yo mismo esos dos cuerpos prodigándose caricias. -Vamos a la habitación de mis viejos- dice Flor Menudo problema. Justo estaba parado en la ventana de la habitación de sus padres, trate de hacerme una tabla para que no me vean cuando entren. Se oyen sus murmullos, un rato de silencio y después unos gemidos, de a poco comienzo a asomarme y ahí estaban sobre la cama, besándose salvajemente y sus piernas entrelazadas friccionando sus clítoris para darse placer mutuamente, Flor comienza a bajar y recorre esos hermosos y deseables pechos mientras Naty muerde sus labios conteniendo sus gemidos, sigue bajando y entierra su cabeza entre las piernas de Naty que ahora la envuelve como una boa para no dejarla escapar. Intercambian roles, intercambian orgasmos uno tras otro, nunca había visto a mi novia gozar tanto. Eso me desmoralizo por completo. Di vuelta a la casa para no ser visto y salí a dar una vuelta para pensar un poco, la cabeza me daba vueltas. Tenia que terminar con esto, no podía seguir así. Tome el teléfono y la llame:- Flor, estoy yendo para tu casa, necesito que hablemos. -Dale te espero estoy en la piscina tomando sol, un beso- dijo ella. Espere un tiempo prudencial para aclarar mis ideas y volví a la casa. Entre y fui hacia la piscina a su encuentro, Naty ya se había ido. Al verme vino corriendo hacia mi, seguía desnuda, se colgó de mi cuello y me dio un beso largo y profundo, ahora era yo el que era devorado y las imágenes volvieron a recorrer mi cabeza, ambas. Puso su mano en mi entrepierna y un gesto de admiración recorrió su rostro: - Ay amor, ni que fuera la primera vez que me ves desnuda- me dijo con una sonrisa picara. Y sin mediar palabra se arrodillo, me despojo del pantalón y el slip y empezó a lamerme como si fuera la última vez, por dentro de mí pensaba: Esta yegua quiere más después de lo que vi.!!! -Vamos a la habitación ya, te quiero para mi, acá puede haber algún mirón- me dijo. Que ironía, hasta hace un rato el mirón había sido yo. Y allá fui, sin ganas, solo pensaba que esa seria la ultima vez, me deje hacer, mientras ella recorría con su boca todo mi cuerpo mi cabeza estaba en otro lado. -Que pasa amor, ya no tenés ganas de mi?. Ya se lo que te hace falta….. Naty pasa!!!- gritó. No podía creerlo, ahí estaba ella, otra mirona, totalmente desnuda y con una sonrisa lujuriosa como nunca había visto. Se acerco a nosotros y sin mediar palabra siquiera se abalanzo sobre mi miembro y juntas, empezaron a pelear con sus bocas y lenguas por la presa del momento. -Dale, es todo tuyo-dijo Flor. Y Naty ni lerda ni perezosa me monto y empezó a cabalgarme frenéticamente mientras Flor la abrazaba por detrás y apretaba sus hermosos pechos y se besaban tan apasionadamente como cuando las vi en la piscina. Una y otra vez fueron turnándose en su cabalgata frenética, gozando, gimiendo, aullando, nuestros cuerpos entrelazados sin saber donde empezaba uno y terminaba el otro, así fue hasta bien entrada la noche en que sucumbimos exhaustos por la batalla. -Te gusto la sorpresa mi amor?-me dijo Flor. Y yo ahí, tendido y rendido, abrazado entre dos mujeres hermosas, viviendo algo que jamás hubiera imaginado.Y yo que pensaba que seria el final, no fue sino el principio de una aventura que se repetiría por varios años.

lunes, 8 de diciembre de 2008

La leyenda del amor

“... Dicen que cuando aún no existían los hombres ni las mujeres sobre la tierra, estaban sueltos por el planeta, sin saber en quién encarnarse, las virtudes... y los defectos. Una tarde de lluvia estaban ahí todos reunidos. Estaba el aburrimiento, tan aburrido... que se le acercó la ternura, tan tierna como siempre, y le dijo: _ ¿Y si jugamos a algo? _¿A qué? _Podría ser... A las escondidas!! Apareció la locura y dijo: _ Yo cuento... A la una, dos tres, cuatro... No se animaban a contradecirla porque se ponía loca. Que contara ella. Corrieron a sus escondites. La ensoñación no sabía dónde meterse porque estaba el cielo tan negro después de la tormenta... De pronto un rayo iluminó una nube rosada cerca del horizonte. Y se fue a meter ahí. Otro relámpago y el cielo se cerró. Ya está. La dulzura, se orientó por el rumor de los panales y encontró el hueco de un árbol. La pasión caminó sinuosa hasta el cráter de un volcán. Se asomó. Estaba en erupción. Perfecto. Se arrojó ahí dentro. La mentira dijo que se iba a esconder detrás de una piedra. Mentira!, se ubicó detrás de un ciprés. Y así cada uno iba encontrando su escondite. Ya la locura venía contando por 89, 90, 91, cuando de pronto el amor, escondido detrás del tronquito de un rosal, reparó que lo iban a descubrir inmediatamente. Sobre la cuenta final, se metió bajo las raíces, se cubrió con la tierra húmeda, y se quedó ahí. -99, 100, dijo la locura y salió a buscar. Se tropezó con alguien. La pereza, que no se había movido de ahí. _Por la pereza, dijo la locura. Se divirtió mirando cómo corría la duda de un escondite a otro. _Por la duda, dijo de pronto, por la duda. Tuvo suerte, otro relámpago descubrió el escondite de la ensoñación. Se guió por el rumor de los panales y encontró a la dulzura. Se orientó por el olor a la basura y no se equivocó... encontró a la injusticia... Pudo con la mentira. Con la Pasión le fue fácil. Y llegó el momento en que los tuvo a todos ahí otra vez reunidos. Pero se puso loca, cuando vio que le faltaba el amor. Fue en ese momento cuando se le acercó la traición y le dijo: _Debajo de las raíces del rosal. _Queeeeé??!! _De-ba-jo de las ra-í-ces del ro-sal. Fue la locura. No encontró al amor, a primera vista. Se puso como loca. La crueldad le alcanzó una horquilla y ella la hundió con desesperación entre las raíces... y de pronto, apareció el amor con los ojos ensangrentados y le dijo: _Ay, locura, qué me has hecho? _Ay amorcito, qué es lo que hice?, dijo ella soltando la horquilla. -Ay locura, qué me has hecho? Me has arrancado los ojos. _Y entonces, ahora, qué puedo hacer por ti? _Bueno...no sé...dijo el amor; se me ocurre que ahora que me has dejado ciego, podrías servirme de lazarillo... Y es desde entonces, claro, que por el mundo vaga, el amor, ciego,..... siempre de la mano ..... de la locura

No es mio pero queria compartirlo con ustedes.-

sábado, 1 de marzo de 2008

El encuentro


La cita era en un bar, era la primera vez que nos íbamos a ver en persona, decidimos juntarnos ahí después de habernos conocido chateando, de nosotros solo sabemos unas pocas cosas y apenas por una foto sabemos como son nuestros rostros, llego al bar unos minutos antes que vos y elijo una mesa apartada, tranquila para que podamos estar hablando sin interrupciones, cuando llegas te veo de arriba abajo, recorro con mi mirada ese cuerpo hermoso que tenés, estabas vestida con una camisa negra, bastante ajustada y con varios botones desabrochados, los que dejaban exhibir esos hermosas pechos que tenés, se veía como el corpiño que llevabas los juntaba y los hacia resaltar mas aun, también estabas con una pollerita, de color negro también bien calzada a la cintura pero bien floja en la parte baja, que te llegaba un poco mas arriba de la cintura, también supe cuando te vi que llevabas una tanguita blanca, muy chiquita, porque cuando pasaste delante mío me diste la espalda y esta sobresalía por arriba de tu pollera, te sentás frente mío pero es como que no existiera un lenguaje entre nosotros, no salian palabras, porque apenas te sentaste tuve la necesidad de sentirte, de acariciarte, reflejabas en esa cara angelical e inocente una lujuria descontrolada que estaba a punto de estallar, parecía que sentías algo también, porque me mirabas, me recorrías de arriba abajo con tus ojos sin decir nada, fue en ese momento que hice que te sentaras al lado mío, y apenas lo hiciste mi mano se deslizo rápidamente hacia tu rodilla, fue cuando soltaste una sonrisa picara, la cual se podía llegar a traducir de muchas maneras, mientras mi mano recorría tu rodilla y tu pierna conversamos un rato, unos diez minutos, de nuestras vidas, de lo que hacíamos, hasta que empezamos a hablar de nuestras fantasías, de las locuras que teníamos cada uno en su cabeza y que tenia ganas de cumplir, fue cuando disimuladamente nuestras respiraciones comenzaban a cambiar, cuando la temperatura de nuestros cuerpos se elevaba muy lentamente, cuando mi manos recorriendo tu pierna subía cada vez mas metiéndose debajo de tu pollera y tu mano comenzaba a recorrer la mía, fue ahí que se produjo un silencio y repentinamente comenzamos a besarnos, fue realmente algo salvaje, desesperado, como si jamás hubiésemos besado a alguien, nuestras lenguas jugaban alocadamente, recorriéndonos nuestros cuellos, una de mis manos se paseaba por entre tus pechos, tus manos me acariciaban la entrepierna, donde sentías que cada vez se ponía mas duro, y lo acariciabas con placer, mientras mi mano debajo de tu pollera llegaba hasta rozarte la tanguita, que ya se sentía muy húmeda, la excitación ya nos estaba desbordando a los dos, así que te propuse salir de ese lugar para estar mas tranquilos.
Subimos a un taxi y mientras estábamos viajando al hotel seguimos jugando arriba del taxi, disfrutándonos, mis dedos comenzaron a deslizarse debajo de tu tanguita, y comencé a jugar con ellos en tu clítoris, comenzabas a moverte y a gemir despacio de placer, mientras me desabrochabas el pantalón y bajabas un poco el cierre para poder sentir mi erección por completo, primero acariciándola sobre el bóxer, y después metiendo la mando dentro de el para agarrarla con toda tu mano y poder disfrutarla de esa manera, mientras con mis dedos comenzaba a penetrarte y a jugar dentro tuyo.
Mi lengua comenzó a recorrerte el cuello, jugando con tu oreja, recorriendo tu cuello hasta llegar al principio de tu espalda, y jugando con mi lengua en tu nuca, en eso me la sacas de debajo de mi bóxer, y bajas tu cabeza hasta tocarla con la punta de tu lengua, la empezaste a lamer muy sutilmente, disfrutándola, dándole besos poniendo los labios bien suaves, lo cual yo voy disfrutando con mucho placer, es increíble sentir tus labios jugando, vas metiéndolo de a poco dentro de tu boca,, metiéndolo y sacándolo, jugando como una nena con un chupetín, cada vez lo vas metiendo mas y mas dentro de tu boca, hasta que no da mas, hasta que siento que tu garganta roza con la cabeza seguís haciéndolo, sacándolo completamente de tu boca, y metiéndolo otra vez hasta el fondo, hasta que sentís que no te entra mas, y estoy muriendo, siento que voy a terminar, mis manos te agarran fuerte, y es ahí cuando paras, y me decís que preferís esperar a hacerme explotar.
En eso llegamos al hotel, entramos a la habitación y lo primero que haces es pasar al baño, me decís mientras que me vaya poniendo cómodo, así que mientras te esperaba comencé a desvestirme, me saque todo menos el bóxer y me tire en la cama a esperarte. En cuanto saliste quede deslumbrado, apareciste solo con el corpiño que había demostrado tanto, y esa tanguita que lleno mi cabeza de ratones, te acercas a mi te arrodillas al lado mío, me agarras de la nuca y me empiezas a besar, de a poco me voy incorporando, te agarro y te doy vuelta y te tiro en la cama, y empiezo a recorrerte con mi lengua y mis labios, empiezo por la frente, la boca, la pera, recorro tu cuello, empiezo muy suavemente a bajar por tus pechos, aprisionados por ese corpiño, así que paso mis manos por tu espalda y lo desabrocho y comienzo a sacártelo, suavemente, a medida de que van quedando a la luz tus pezones, muy parados y duros de placer, mientras con una mano termino de sacarte el corpiño con la otra comienzo a jugar con uno de ellos, a acariciarlo y a apretarlo, y voy sintiendo como se pone mas duro, así que lo aprieto con un poco mas de fuerza, tiras tu cabeza para atrás, disfrutando todo esto, así que me acerco y lo toco solo con la punta de mi lengua, lo empiezo a recorrer por el costado, y a mover mi lengua de arriba para abajo moviéndote el pezón, mientras con la otra mano comienzo a recorrerte la cintura, mis labios envuelven ahora tu pezón, y empiezan a apretarlo y a succionarlo, pasándole la lengua, chupándolo y mordisqueándolo con mucho cuidado de darte placer y no dolor, mi otra mano ya paso tu cintura y comienza a colocarse en debajo de tu tanga desde un costado empieza a recorrerte, pasa por tu panza y empieza a bajar hasta casi llegar a tu clítoris, donde solo amago a acercarme, en eso empiezo a lamerte mas para abajo, bajando por tu abdomen, llegando a tu ombligo, lamiéndolo y jugando con el, yo ya me coloque entre tus piernas, y con mi lengua sigo bajando, hasta llegar a tu entrepierna, la recorro por arriba de tu tanga, pasando de una pierna a otra, lamiéndotelas desde la entrepierna hasta la rodilla, mientras con mis manos comienzo a sacarte la tanguita, bajándola hasta tus pies, te miro y me das una sonrisa, me muestras que va todo muy bien y que vas disfrutando de cada momento que estamos pasando, en eso empiezo nuevamente desde tu rodilla a subir con mi lengua, hasta ponerme frente a tu clítoris, el cual empiezo a rozar con la punta de la lengua, cada vez que lo rozo te miro, y veo como te movés y un escalofrío de placer recorre todo tu cuerpo, así que de repente meto toda mi lengua en el, y empiezo a lamerlo, a disfrutarlo, a succionarlo e intentar de metérmelo todo en la boca, cada vez tus gemidos son mas placenteros, mas fuertes, mas duraderos, tu respiración se empieza a acelerar, una de tus manos me agarra de los pelos y me la aprietas contra tu clítoris, querés que te lama mas fuerte, querés sentir mas placer con mi lengua, así que comienzo a lamerte mas desesperadamente, y así sigo durante varios minutos, hasta el momento que siento que estas por llegar, y es ahí cuando dos de mis dedos se deslizan dentro tuyo, moviéndose a gran velocidad mientras mi lengua sigue jugando con tu clítoris, es indescriptible la forma en la que te hizo llegar esta forma de hacerlo, el sentir que al estar casi por terminar que se introduzca algo tan rápido dentro tuyo, y es así como terminas gimiendo y acabando como pocas veces lo habías hecho. Unos segundos después de esto me haces subir y una vez que estoy acostado arriba tuyo me das vuelta y bajas directamente hasta mi pene, que esta totalmente erecto al haberte escuchado terminar de esa manera, lo introducís entero dentro de tu boca, te lo sacas y lo recorres desde la cabeza hasta los testículos con tu lengua, succionas mis testículos metiéndote uno completo en la boca y chupándolos como a un caramelo, y volvés a chupármela desesperadamente.
Entonces me agarras me miras a los ojos y me decís que en ese momento quieres hacerme acabar, sentirme toda dentro de tu boca, así que me agarras el pene de nuevo y empiezas a pasarle la lengua desde la cabeza, bajas por el tronco, y empiezas a lamerme los testículos, recorriéndolos a ambos y chupándolos, subiendo nuevamente por el tronco hasta llegar a la cabeza, donde empiezas a pasarle la lengua por el prepucio, con bastante velocidad, y a meterte solo la cabeza de mi pene en tu boca mientras que con una mano me acaricias los testículos, y después empiezas a masturbarme, teniendo siempre la cabeza dentro de tu boca, te la sacas, y me la agarras por adelante y empiezas a lamerla con toda tu lengua, como si fuese un helado a punto de chorrearse, lamiéndola desde la base hasta la cabeza, una y otra vez, realmente me encanta que me hagas esto, en un par de ocasiones intente reincorporarme para poder hacerte algo, pero me ponías una mano sobre el pecho y hacías que me acostara otra vez, la seguías metiendo en la boca, chupándola de una manera hermosa, suave, placentera, cada vez se introducía un poco mas en tu boca, hasta que en un momento sentía como con la punta de la cabeza rozaba tu garganta, ya la tenias toda adentro, la metías y la sacabas por completo de tu boca, una y otra vez, la excitación que había en mi ya era incontrolable, necesitaba terminar, sacar esa lujuria que tenia adentro que me hiciste agarrar al estarme haciendo sexo oral de esa manera. Durante varios minutos seguís chapándomela así, disfrutándola, pero en un momento paras, y me pedís que me siente en el borde de la cama, pones un almohadón en el piso, te arrodillas y me haces separar las piernas, entonces empiezas de nuevo a pasarme toda tu lengua y a chupármela, pero esta vez mas desesperadamente, era como si fuese la ultima vez que fueras a chupar una, la lamías, le pasabas los dedos por la cabeza, la estirabas y succionabas mis testículos, y te la volvías a meter en la boca, yo ya estaba por acabar, mi respiración te hizo dar cuenta de eso, además de que estire un poco mis brazos para atrás, como para recostarme, pero solo me incline un poco, así que durante solo unos segundos seguís chapándomela, y de repente empiezas a masturbarme, muy rápido y poner tu boca abierta, con la lengua afuera dejándola a esta debajo de la cabeza de mi pene, se notaba que querías que te termine ahí, así que seguiste hasta que empecé a acabar, el primer chorro de mi semen fue directamente adentro de tu boca, desparramándose por toda tu lengua, seguís masturbándome para sacarme todo mi esperma, toda esa acumulación que tenia por la excitación que me acababas de dar, mi semen empieza a chorrear por la comisura de tus labios y a caer entre tus pechos, el cual con una de tus manos lo refriegas por ellos, desparramándolo por todos lados, y seguís lamiéndome el pene, chapándolo, disfrutando el poder sacar todo de dentro de mí, que no quede una sola gota, te lo llevas a la boca y lo apretás con los labios, tirando para afuera para que no quede una sola gota sin salir, que sea absolutamente todo tuyo.
Al terminar con todo esto nos recostamos en la cama, te pones al lado mío y apoyas tu cabeza en mi pecho, yo empiezo a acariciarte la espalda, me decís que te había encantado todo esto, que jamás lo habías disfrutado tanto, y nos quedamos así acostados unos minutos. Te levantas y vas al baño, prendes la ducha y me llamas para que vaya, entre al baño, ya estabas en la ducha, el agua ya corría sobre tu cuerpo y era impresionante ver como recorría todo tu cuerpo, metiéndose en cada rincón, yo entro, agarro el jabón y empiezo a enjabonarte la espalda, recorriéndola desde la nuca hasta la zona mas baja, pasando mis manos por tu cintura, acariciándote el vientre y comenzando a recorrer tus pechos, mientras das vuelta la cara y nos envolvemos en un beso interminable, pasas tus manos por atrás mío y las apoyas sobre mi cola, y la apretás fuerte tirándome contra vos, uno de mis brazos te esta rodeando, pasando el antebrazo por uno de tus pechos y agarrando con la mano el otro, y mi otra mano comienza a deslizarse por tu vientre bajando hasta llegar a tu sexo, el cual empiezo a acariciar muy suavemente, estamos muy pegados el uno contra el otro, como si estuviésemos fundidos y disfrutamos muchísimo de esta manera de estar, acariciándonos, disfrutando nuestros cuerpos en todo su esplendor. Sigo acariciándote, recorriendo todo tu cuerpo con míos manos, y besándote el cuello mientras tanto, tomas una de mis manos y la entrelazas con una de las tuyas y las llevas directamente a tu vagina, y empiezas a hacer que entre los dos te masturbemos, así que empezamos juntos con dos de mis dedos, y dos de los tuyos a recorrer tu clítoris, a girar alrededor de el y a apretarlo, a moverlo de un lado a otro, suave, mas rápido, suave otra vez, hasta que separas nuestras manos y llevas la mía mas abajo, y haces que dos dedos míos se introduzcan dentro tuyo y me empujas la mano lo mas profundo que puedan llegar, y mientras posas tus dedos sobre tu clítoris y empiezas a masturbarte, seguimos así un buen rato, yo jugando con mis dedos dentro tuyo, y masturbándote, esto empezó a excitarme mucho y empecé a tener una erección nuevamente la que se incrementaba lentamente, y comenzaba a recorrer tus piernas, hasta llegar a estar en una erección total, la que estaba entre tus piernas, y sentías como rozaba todo tu sexo, esto te hizo descontrolarte un poco mas, y comenzaste a masturbarte mas fuerte, intente que nos separáramos, para hacer algo mas en la ducha, pero me dijiste que querías llegar así, que era algo diferente y que lo estas disfrutando mucho, así que seguimos hasta que pudiste acabar. Terminamos de bañarnos después de esto, y mi erección seguí, no la podía bajar, me habías echo entrar en calor, así que nos fuimos a la cama otra vez, pero fuiste a tu mochila, y trajiste algo en tus manos, la verdad no sabia que era, me miras y me decís que querés que yo te haga mi postre, mi golosina, y que me empalague con vos, así que me das lo que tenias en la mano, y era un frasco de miel y una soga, por lo que veía ya te venias preparada para poder cumplir una de tus fantasías. Te acostas en la cama, y estiras los brazos, poniéndote ya en una posición precisa para que te empiece a atar, te tiraste en la cama, bien en el centro, con los brazos tirados para atrás, entonces yo comienzo a atarte, sin apretar demasiado los nudos para no lastimarte las manos. Después de terminar de atarte agarro un pañuelo que traías porque se me ocurrió también vendarte los ojos, así que empiezo a vendarte, lo cual parece que te encanta también, agarro el frasco de miel, meto un dedo adentro que se llene de miel, y lo pongo bastante arriba sobre todo tu pecho desnudo, y empiezo a chorrearte con ella, intentando hacer puntería en tus pezones, pero igualmente se desparrama por todos tus pechos, dejo el frasco a un costado me acerco y empiezo a lamerte la miel, a chuparte toda, dejando tu pecho lleno de ella, y lo que quedaba de miel en mis dedos empiezo a pasártelo muy suave por los labios, abrís la boca y te llevas los dedos adentro de ellos y empiezas a chuparlos, a lamerlos, para sacar todo ese sabor dulce que tenían. Después de lamerte y sacarte la mayor cantidad de miel posible de tu pecho, vuelvo a embadurnarme todo los dedos con miel, pero esta vez voy directo a tu vagina, y empiezo a desparramarte la miel por ahí, por tus piernas, por tu pelvis, dejándote bien enchastrada para yo poder disfrutar y sacarte toda esa miel con mi lengua, así que empiezo muy suavemente por una de tus piernas, llegando a tu pelvis, y pasando a la otra pierna, así varias veces, para calentarte, y recién después de un rato comienzo a lamerte la vagina, que esta pegajosa, pero muy rica, muy dulce, tengo todos los labios y la nariz con olor a miel, por tenerlos pegados a tu cuerpo mientras te lamía. Después de sacarte toda la miel que tenias, me arrodillo al lado de tu cara y pongo mi miembro erecto sobre tus labios, abrís la boca y te lo querés llevar adentro de ella, pero te paro, y dejo que solamente tengas los labios apoyados en el, así que agarro el frasco de miel, y dejo caer un poco de miel sobre mi pene, que empieza a chorrear por los costados y a caer en tus labios, y en ese momento abrís un poco la boca y empiezas a recorrerla con la lengua, de un lado a otro, moviendo la cabeza para los costados, para poder ir desde la base de ella hasta la cabeza sin dejar un solo rincón sin lamer, y después de recorrerla varias veces recién ahí te la llevas a la boca, y la succionas un par de veces, hasta que la saco, y me decís que no sea malo, que estabas disfrutando de ese dulce chupetín. Pero en ese momento me voy hasta tus piernas y te hago juntarlas y te las levanto, así juntitas, dejando a la vista todo tu sexo y tu colita, y nuevamente vuelvo a lamerte de miel toda la zona, pasando toda mi lengua tanto por tu cola como por tu clítoris, dejándote todo lleno de miel desparramada con mi lengua. Es en ese momento, en el que te tenia así con las piernas levantadas que me volví como un loco, y lleve mi miembro directamente hasta tu vagina, y así todo pegajoso como estábamos comencé a penetrarte. Primero te deje con las piernas juntas, moviéndome muy suavemente, estabas gimiendo bastante, toda esta idea de la miel, y las ataduras, mas la ocurrencia que tuve de vendarte te había excitado muchísimo, y estabas muy descontrolada, y eso sumado a lo pegajoso de la situación hacían de este un momento único. Después de estar por un buen rato en esta posición separo tus piernas y pongo una en cada uno de mis hombros y en ese momento mis movimientos suaves comienzan a desaparecer paulatinamente, y mi cuerpo sale de dentro tuyo y se deja caer cada vez con mas fuerza, sentía que mi miembro cada vez estaba un poco mas dentro tuyo, disfrutándote y disfrutando la sensación de que cada vez que mi cuerpo se separaba estábamos como pegados, por la miel que teníamos encima. Durante un buen rato estuvimos en esa posición hasta que me empezaste a pedir por favor que te desate, que te querías poner en 4 patas, que querías sentirme adentro tuyo de esa manera, así que comienzo a desatarte, pero apenas te libero una mano, muy velozmente te desatas la otra y te das vuelta, sosteniendo con tus rodillas, pero apoyando todo tu pecho y tu cabeza en la almohada, con los brazos a un costado. Me pongo detrás tuyo y te tomo de las caderas con una mano, con otra tomo mi miembro y te lo introduzco dentro de tu vagina, pero solo la punta, pongo la mano en tu cadera, y empiezo a moverme muy lentamente, penetrándote solo con la cabeza de mi pene, pero en un momento la saco casi por completo y vuelvo a introducirla pero esta vez de golpe hasta sentir que mis testículos golpeaban contra vos. seguí moviéndome de esa manera un buen rato mientras con una de mis manos te rodeo y comienzo a masturbarte, a acariciarte todo el clítoris así te daba un doble placer, moviéndome muy rápidamente, golpeando mi pene muy fuerte dentro tuyo, pero necesitabas sentir mas, así que empezaste a moverte también, estabas completamente excitada, tu cuerpo transpiraba por el calor que generaba tanto placer, en el momento que empezaste a moverte , yo me quede quieto y solo te acompañaba con el ritmo con mis brazos, ayudándote a salir y empujándote dentro mío, haciendo presión para que sientas todo lo que tenia dentro tuyo, comienzas a acabar y a gemir desesperadamente, e increíble verte acabar de esa manera porque nunca acabaste así, me imagino que es por el haber estado cumpliendo una de tus fantasías, y eso te había excitado muchísimo, así que después de terminar empiezas a moverte muy suave, y yo sigo tu ritmo, así despacio, poniendo mis manos sobre tu espalda aprisionándote contra el colchón, después de unos minutos siguiendo así donde estabas muy relajada disfrutando todo esto que estaba pasando empecé a sentir que estaba por acabar yo, e inconscientemente empecé a moverme mas rápido, dejaste que haga esto solo un ratito, y de repente salís de abajo mío y me das vuelta poniéndome boca arriba en el colchón y te sentas arriba mío, me agarras con la mano el pene muy duro por estar tan excitado, y te lo introducís con tus manos, quedando por completo dentro tuyo, en ese momento empiezas a moverte hacia delante y hacia atrás, a mucha velocidad, yo agarraba las sabanas con mis manos, sentía que estaba por explotar y comenzaste a gemir otra vez con intensidad, yo sentía que ya me venia, pero al ver que estabas terminando también empecé a hacer lo imposible por aguantar para que acabemos juntos, tu respiración se incrementaba cada vez mas, empecé a sentir como estabas llegando y justo en ese momento empecé a acabar yo también, fue totalmente increíble la manera en que acabamos los dos juntos, nuestros cuerpos temblaban, yo por la forma en que te moviste, y por sentir como terminaba dentro tuyo. Y fue así que nos recostamos uno al lado del otro, acariciándonos, y en silencio, disfrutando de este momento inolvidable

viernes, 8 de febrero de 2008

Cita a ciegas


Días atrás recibí un e-mail entre las decenas que recibo diariamente.. Su mensaje era breve y conciso. Leí tus cuentos, búscame... . Apenas esas pocas palabras eran un oasis en el desierto. Inmediatamente le respondí, porque acostumbro responder todos mis mails aunque sea brevemente. -¿Dónde?. Rogaba que no me dijera Barcelona, Polinesia o Malasia, o Arabia Saudita.
Transcurrieron dos días y su silencio me olió a mentirilla. Dos largos días y llegó una respuesta que ya no esperaba: era un número de teléfono de Buenos Aires. Inmediatamente intuí la broma de algún amigo. O alguna otra persona realizando una de esas fantasías que pululan en Internet. Fui a llamarla, aunque no estaba seguro si se trataba de él o ella. Una voz de gata ronroneante me dijo te espero y me dió una dirección. Salí hacia allá posponiendo todo lo que debía hacer ese día, y si hubiese sido necesario, todo lo que debía hacer durante una semana. Aunque nunca había aceptado una cita a ciegas, la situación era excitante y valía la pena probarla. Al tocar el timbre, me atendió inmediatamente y la puerta eléctrica se abrió. Subí por el ascensor al segundo piso, y antes de que llegara a la puerta, ésta se abrió con lentitud, dejando paso a una hembra descomunal, y visiblemente sedienta. Montaba sus espectaculares piernas sobre unos altos tacos blancos. Mis ojos la recorrieron desde abajo hasta arriba. Llevaba unas medias blancas brillosas, y tenía a la vista un hermoso pubis sin pelos, un inmaculado pubis que se ofrecía como un regalo irrechazable. Dos globos que remataban en dos puntos duros eran sus magníficos pechos. Su cabello lacio y marrón caía salvajemente sobre sus hombros desnudos. Parecía agitada de pasión. Me acerqué y la besé en los labios. Pero aquello no fue besarla, sino acariciarle los labios con los míos, y hundirle la lengua hasta el fondo de su boca hambrienta. Era un coito oral. -Quiero que me hagas lo que contaste en el cuento del ascensor -preanunciaba el combate. Como me gusta ser muy original, y suelo variar, le respondí: -Tengo algo mejor para ti. Y tomándola de sus delgadas muñecas la conduje hasta las escaleras. La ubiqué tres escalones más arriba y me arrodillé, sí, me arrodillé como un esclavo, porque en ese momento sentía deseos de ser su esclavo sexual. Colocando mis manos en sus glúteos llevé mi boca hacia su cálida concha y jugué con mis labios encendidos y mi larga lengua exaltada. Ella entreabrió sus piernas y echó su pubis hacia adelante con decisión, cuando la penetré con mi lengua buscando su profundidad más ardiente. Por detrás, un dedo ya había alcanzado el grueso y tenso anillo de su esfínter, y lo hundí suavemente. Ese orificio no hacía resistencia alguna y emitía fuertes latidos al succionar mi dedo mayor. En ese instante comenzó a balancearse hacia atrás y hacia adelante, a hamacarse como una máquina y humedecerse abundantemente. Yo paseaba mi lengua sobre su clítoris rosado que crecía de tamaño y se levantaba como un dedo meñique. Luego la masajeé alrededor del orificio. Estuvimos así durante quince o veinte minutos, me encanta prenderme a los juegos orales y estar así indefinidamente, pero sus deseos se tornaron incontenibles. Gritaba. La puse de espaldas con sus manos apoyadas contra la pared, abierta bien de piernas y en el mismo escalón que yo me encontraba. Ella bajó su pulposa cola sobre mis piernas, y mi pene se perdió entre sus muslos.
Había ingresado donde minutos antes había besado, mamado y sorbido. No transcurrió mucho tiempo hasta que empezó a gritar el consabido ahhh, ahhh, ahhh. Le rogué que no gritara que nos descubrirían, y me respondió que en ese piso no había nadie a esa hora y continuó gritando más fuerte. Me dejé llevar por sus gritos y el frenesí de los roces en su estrecho y húmedo agujero. Y al cabo de unos minutos, mis gritos se sumaron a los de ella. Estábamos acabando juntos, yo terminaba con ella, y ella terminaba conmigo. Pasos arriba y pasos abajo, sonido de llaves en cerraduras, puertas que se abrían, alguna voz, y todo ello sumado hizo que nuestro orgasmo fuera más acelerado y arrebatado.
Terminado aquel febril ajetreo corrimos hasta su departamento riéndonos. Llenó su bañera y nos metimos. Un poco apretados, cada uno entre las piernas del otro. Estuvimos un rato mirándonos a los ojos, riendo de nuestro juego de las escaleras, acariciándonos la piel suavemente con las yemas de los dedos. Cuando salimos del agua nos secamos juntos, nos fundimos en un abrazo y fuimos a la cama, se quedó de espaldas y humedecí su firme cola con placer y lentamente. Luego la penetré, ella me recibía gozosa. Más tarde nos dormimos una hora abrazados.
Al despertar fuimos hasta la cocina y tomamos un café completamente desnudos. -Toqué el cielo con las manos... -dijo. -¿Mañana vuelves? -Le dije que sí, y ví en sus ojos que estaba planeando otra cosa. Creo que me adivinó el pensamiento. -Quiero que hagamos el amor en el piso del living con las cortinas abiertas. Frente a su ventana había decenas de ventanas vecinas. Me reí, porque admiraba que a ella le gustaran las mismas cosas que a mí. Durante toda mi vida había esperado encontrarme con alguien así. Me imaginé acostado en el suelo, ella subida y galopándome. Su hermoso culo abierto hacia las ventanas, hacia los ojos que se asombrarían viéndola, hacia los dedos y las manos que se agitarían, observando esa escena placentera y fascinante. Se preguntarán qué edad tiene. Les respondo: la edad no importa, podría tener quince o cincuenta y uno, y gozaríamos de la misma manera. Lo importante es que ella, como yo, ha decidido dejar de tener una vida aburrida. Y cualquier edad es buena para eso.

jueves, 24 de enero de 2008

El ascensor


Un poco cansado de las actividades diarias me subo al ascensor, en el tercer subsuelo... sólo.
Al llegar a planta baja, se llena en un segundo. Ufa, estaba tan cómodo y ahora parezco una sardina enlatada.
Tengo justo enfrente de mí... ¡¡¡¡¡oh, por favor!! que hermosa cola... y está precisamente apoyada contra mi miembro. No te conozco, pero al verte por el espejo del ascensor veo tu dulce carita, que al principio pareció preocupada y quizás algo molesta, pero que luego de mirar al espejo y cruzarse con mi mirada, parece relajarse. Tus ojitos denotan una mezcla de dulzura, picardía y aceptación... ya que mi bulto ya no se contiene en los pantalones y comienza a ser algo notorio.
El ascensor continua lleno, y casi no nos podemos mover... pero vos te las rebuscas para menear tu colita, frotándola contra mi pene, que quiere salir sin importarle el público presente...
Octavo piso... aquí debería bajarme, pero... que va, ni se me cruza por la cabeza salir de la posición que tengo ahora. El ascensor comienza a desalojarse, pero vos continuas pegada a mi. Ahora inclinas tu cabeza contra mi oído y me decís: " Hola...", "Hola", te contesto.
Décimo piso. Ya sólo quedan cuatro personas dentro del ascensor, de las cuales dos somos nosotros... aunque parecemos uno, ya que estamos muy pegados.
Piso quince... ya no hay nadie más que nosotros dos en el ascensor. Te das vuelta y me comes la boca de un beso. Que dulce y que sensual... hasta que comenzás a apretar mis glúteos y tu lengüita empieza a hacer de las suyas con mi boca... Hasta el piso treinta no sube nadie, lo que posibilita que nos olvidemos dónde estamos y yo, sin ningún tipo de vergüenza libere mis genitales completamente.... Bajas, a la vez que vas acariciando mi cuerpo con tus manos, y terminan agarrando mi sexo, una mano en el tronco y la otra sujetando fuertemente los testículos. Tu lengua sigue con sus jueguitos, ahora con el glande. De pronto te la introducís toda en la boca, contorcionando tu cuello para que entre hasta el fondo... y la mantenés ahí por unos segundos. Luego empezás a bombear, primero lento y después como si me la quisieses arrancar y comértela de un solo bocado.
Estoy a punto de llegar, pero me contengo. Estoy disfrutando demasiado como para correrme en este momento. Una de tus manos desciende entre tus piernas, corriendo tu falda y las bragas. ¡¡Te estas masturbando!! Por favor, no se como hacer para no llenarte la boca... No puedo evitar inclinarme de costado para ver cómo tus deditos juegan primero con tus labios y tu clítoris, para luego entrar hasta los nudillos en tu sexo... No aguanto más. Si seguís así te voy a inundar la boca. Te tomo de los hombros y te invito a levantar. Ahora me toca a mí... y parece que lo sabes. Abrís las piernas para que mi cabeza entre tranquilamente entre tus piernas, y comienzo a jugar con tu clítoris, pero sólo un momento... Tampoco quiero hacerte llegar tan rápido. Intento lamer y morder tus labios, para humedecerte bien, pero eso ya ocurrió. Tu vagina es un mar, del que quiero beber, y lo hago.
Ya los dos estamos excitadísimos; yo como nunca, y vos con un sexo que comienza a gotear en el piso. Sin que haga falta "invitación" te levantás y apoyas tus manitos en la puerta del ascensor, colocando tu cola en posición para ser bien penetrada. Te tomo de la cintura con firmeza, cosa que por el arqueo de tu espalda noto que te gusta. Te apoyo mi miembro en tu vagina, que parece succionarla. El ascensor se detiene; aprovecho el movimiento para embestirte hasta el fondo, arrancando un grito de tu boca... y comenzás a moverte, como si mis movimientos no bastaran; querés más... y la querés hasta el fondo. Ahora te soltás de las puertas y tomás mis caderas, para marcar vos el ritmo. Tus gemidos me vuelven loco. Estoy por terminar... pero el ascensor comienza a moverse. Enojada, soltás mis caderas y de un golpe apretás el botón de parada, justo entre dos pisos. Te sacó de clima?
No lo sé, pero aprovechás la interrupción para tomarme de los hombros e inclinarme y luego acostarme en el piso. Acomodás tu falda y comenzás lentamente a sumergir mi sexo en tu vagina, si es posible, más jugosa que antes. Cuando pensé que ya tenías suficiente, que ya había entrado hasta donde tu cuerpito aguantaría... levantas los pies del suelo, haciendo que penetre toda. Y así, con el único punto de apoyo en tu sexo, porque tus piernas parecen tocar el cielo de tan abiertas y levantadas que están, haciendo que tus redonditos cachetes de la cola casi desaparezcan, comenzás a moverte, para adelante y para atrás; para adelante y para atrás. Un poco en círculos, como para que mi miembro recorra hasta el último recoveco de tu vagina y tu útero, porque siento que hasta allí llega.
Bajas tus piernas y, sin sacarla ni un milímetro, me agarras la cabeza con ambas manos y me volvés a comer la boca. Con tus labios pegados a los míos, gemís como la peor de las gatas, usando mi boca como silenciador. Por tus gemidos, tus movimientos más suaves... y sobretodo por tu cara de relajada, intuyo que llegaste... Te tomás unos segundos para reponerte y sentís que algo pasa dentro tuyo. La sacas y bajas, para tomar tu justo premio. Con la mano la apretás, como queriendo evitar que todo termine, para poder saborearla... no querés que salga nada todavía. Por un momento, creo que me querés hacer sufrir, pero en unos segundos la sueltas y dejas que fluya como nunca, un chorro casi interminable, que te recorre la cara desde la boca hasta la frente...
Me estaba relajando en ese instante, ya que realmente fue impresionante, cuando te escucho a vos, nuevamente, gemir como cuando la tenías bien adentro. Tuviste otro orgasmo... Comienzo a incorporarme, para besarte, pero vos estás ocupada en otra cosa... estas juntando con tus deditos, todo lo que hay en tu cara. Busco un pañuelo, como para ayudarte, pero... no es necesario. Lo estás degustando, gota a gota... No te quiero interrumpir, así que dejo que termines. Ahora si, te puedo dar un beso. Nos acomodamos la ropa, y liberamos el ascensor. Cuatro pisos más abajo, se llena nuevamente. En general nadie presiente nada... excepto esa parejita de novios, que mueven sus narices, como quien está oliendo algo sospechoso; algo que conocen.
Te miro, y nos sonreímos. Sabemos que se darán vuelta y que nos mirarán. debemos prepararnos para poner la mejor cara de yo no fui, pero... no. No se dan vuelta. En realidad se comienzan a mirar entre los dos, y se ponen colorados. Ella saca un desodorante de su bolso, y se lo aplica, y como en un acto de desesperación, también le echa un poco a su novio... Qué estaban haciendo estos chicos de la oficina?
Nuevamente nos miramos, y ahora ya no es una sonrisa leve, sino casi una risa. Nos besamos y prometimos encontrarnos al día siguiente... en un lugar menos público...

martes, 15 de enero de 2008

Te extraño







No creí jamas que iba a verte así, desnuda y parada frente a mí, si hace solo minutos venias a mi encuentro enfundada en un tailleur oscuro, habías bajado de un taxi en avenida Maipu, yo te miraba y pensaba: Dios no puede ser que tan hermosa criatura venga a mi encuentro, pero es así, y ahora estas aquí, te abrazo y siento tu piel suave y tu cuerpo tibio, mi boca busca la tuya y tus labios son la fuente donde quiero abrevar el resto de mis días, y tus pechos voluptuosos, jóvenes y firmes forman el valle donde quiero dormir hasta el último día, siento esa inconmensurable mezcla de amor y deseo que lleva sangre a mis genitales y me hincho de pasión de ganas de poseerte como ya lo he hecho, como volveré a hacerlo cada vez que me lo pidas, cada vez que lo desees. Te tomo en mis brazos y te deposito en la cama, te observo y me preguntas: ¿Que miras? No, no te miro, te adoro como los incas adoraban al sol que nos da vida en la tierra, así tu amor y tu sexo me dan vida... Basta de palabras, beso tus labios, bajo por tus pechos, tu vientre tenso, te oigo gemir... no me detengo sino hasta llegar a los rosados labios que beso con fruición, mientras alzas tus rodillas y tus muslos presionan mis sienes en estertores de placer, ¡cielos! no aguanto más tengo que poseerte y lo hago, te tomo y tus piernas están en mis hombros, para sentir que estoy profundamente dentro tuyo y te lleno de halago y besos y quisiera tener otras manos para poder acariciarte más y seguir besándote eternamente, te giro y pones tus rodillas en la cama y tu vulva se ofrece generosa y se ve el botón de tu ano, te tomo por detrás, embistiendo feroz contra tu vagina, gimes de pasión, pero no tengo piedad, ida y vuelta en un infierno de sexo, sudor, gemidos, besos... aprieto tus pechos que cuelgan portentosos y pellizco suavemente tus pezones, gritas (más, más) y de repente me anuncias: me voy, me voy, y entre gemidos y temblores me anuncias tu orgasmo y yo descargo las mieles de nuestra relación a lo largo de tu espalda en una, dos y tres eyaculaciones y toco el cielo... y bajo lenta, muy lentamente... caemos sobre las sabanas abrazados y te beso, como pense que siempre iba a besarte... pues nunca pense que seria tan tonto como para perderte... Mi amor... te extraño






sábado, 12 de enero de 2008

La vecina


“Buenas tardes”-
“Buenas tardes”- me contesta ella.
Todos los días la veo pasar, moviendo las caderas sin importarle nada, sin importarle que me vuelva loco. Sin importarle que me haga soñar todas las noches con ella, mas que un sueño es una pesadilla, porque siempre tengo que despertar? , maldita sea!!!.
Algo tengo que hacer, no puedo seguir viviendo así!!!

Ya es tarde, no puedo dormir, acá hace demasiado calor, mejor voy a dar una vuelta para despejarme.
La calle esta desierta, soy el único noctambulo. Doy vuelta la esquina y sin darme cuenta miro hacia una ventana, no lo puedo creer, es mi vecina, la que tantas noches me quita el sueño. Mis pies se hacen de plomo, no quieren seguir caminando. Me agacho un poco para no ser vistos, solo asomo la cabeza a través de la ligustrina. Ahí esta ella de pie, recién salida de la ducha, solo cubierta por un toallon. Esto no lo esperaba en lo mas mínimo. En mi torpeza y mis ansias por querer ver mas, el alambrado cede un poco haciendo un ruido que parece atronador en medio de la quietud de la noche. Me hago un ovillo en el piso y con miedo miro de reojo si he delatado mi posición. Algo ha escuchado, abre la ventana y mira hacia donde estoy. Como quisiera ser transparente!!!
Ella sigue mirando, creo que estoy perdido. Pero no, se hace la distraída, hasta mira de reojo y puedo ver una sonrisa que se escapa de su boca.
Y como si fuera un pedido mío deja deslizar el toallon al piso descubriendo su cuerpo, totalmente desnudo, hermoso, angelical. Ese cuerpo que tantas veces he soñado, hasta conocerlo de memoria. Se pone un camisón transparente que insinúan sus hermosas curvas, estoy a punto de enloquecer. Lo esta haciendo a propósito, esta brindando su mejor espectáculo.
Que hago?
No quiero moverme aun.
Ella se recuesta en la cama y apaga la luz de la habitación. Se acabo todo, fue lindo mientras duro, pero no me doy cuenta que sigo agazapado y por la otra cuadra viene una pareja caminando. Si me paro me van a ver, aprovecho un agujero del alambrado y paso para el jardín de la casa y sigilosamente me deslizo contra la pared al lado de la ventana.
Maldición!!! Si miran hacia acá estoy perdido, me verán igual.
“Pasá”-???
“¿Que?”
“Pasa que te van a ver”
Era ella, estaba al tanto de todo lo que paso!!!
No lo pienso ni por un segundo y me escabullo por la ventana. Ahí estaba ella, de pie frente a mi, no podía creerlo, sus ojos iluminados por una luz tenue brillaban con luz propia en la oscuridad, los tengo clavados a los míos, ya no me importa nada, solo una vez en la vida se nos presenta una oportunidad única que por cobardía no aprovechamos, ya estaba jugado.
La tome por la cintura y tape su boca con la mía, así si su intención era gritar me daría tiempo a pensar algo. Lejos estaba de imaginar que a través de sus labios aparecería su lengua buscando la mía. El sueño hecho realidad!!!.
La atraje mas hacia mí y apreté sus glúteos contra mí para que me sintiera, sentí sus pechos duros contra mi pecho, su aroma, su sabor, todo me envolvía, me sentía en el paraíso.
La tome en mis brazos sin dejar de besarla y la deposite en la cama, sus brazos entrelazados a mi cuello comenzaron su recorrido hacia mis pantalones. Mientras ella me despojaba de mis pantalones yo hacia lo propio con su camisón. Ahí estaba totalmente desnuda y esperándome ansiosa.
Empiezo a recorrer con mi boca su cuello, sus pechos, sus pezones erectos. Son míos ahora, los hago míos, sigo descendiendo hasta llegar a su pubis, donde ella descarga un suspiro de aceptación, bebo el dulce néctar de su ser, mientras mis manos se hace cargo de sus pechos. Su cuerpo empieza a contonearse como cuando camina por la vereda frente a mí, empieza a moverse en una danza frenética, solo atino a dejar mi lengua lo mas afuera posible, ella hace el resto, conoce muy bien su cuerpo y lo esta disfrutando. Sus jugos fluyen, los bebo, me alimento de ellos y en pequeñas pero perceptibles contracciones de derrama para mí.
Ahora es mi turno, vuelvo a recorrer esa pendiente en un camino de regreso que ya conocía, lentamente, disfrutando cada centímetro me detengo entre tus pechos a juguetear, pero tus manos me aferran de mis nalgas empujándome a que sigan el camino, llego a tu boca y nuestras lenguas comienzan su jugueteo.
Lentamente me voy acercando a ti, solo te apoyo para que me vayas sintiendo, estas ardiendo al igual que yo, tus manos en mis glúteos me van llevando hacia ti y voy penetrando tu ser, lenta y suavemente, para hacer la primera vez interminable y distinta. Tu boca se abre dejando escapar un gemido, dejando escapar tu alma. Ya eres mía y eso nadie lo cambiara, ya ingrese en tu mundo interior para ser parte de ti.
Tus piernas se abren mas mientras tus manos me empujan mas hacia tu cuerpo y comienzo a moverme dentro tuyo en un vaivén que cada vez se acelera mas, la urgencia lo pide, mas rápido mas adentro y me derramo dentro de ti en el preciso momento en que tu cuerpo se arquea y entre convulsiones de gozo me entrega todo lo que necesito para saber que hemos terminado juntos el camino, nuestras manos entrelazadas debajo de la almohada, nuestras respiraciones agitadas y toda la paz.
por unos segundos nos miramos a los ojos, me veo reflejados en ellos y tú en los míos, somos uno, tú en mi, yo en ti.

En el bar


Es un día como todos, uno mas, me voy al bar, como siempre la misma rutina. Pido mi café, lo revuelvo, miro hacia afuera, las mismas caras de siempre, rostros sin dueño, caminan sin ver.
A lo lejos se insinúa una silueta que nunca había visto, el reflejo del sol no me deja ver, se va acercando lentamente. Es una mujer. Alta, elegante, hermosa, con una figura escultural, viene hacia el bar, los hombres y las mujeres que pasan a su lado no pueden evitar darse vuelta, las esposas clavan sus codos contra las costillas de sus maridos. No es una ilusión, es real.
Entra al bar y se instala en una mesa frente a mí. Es increíblemente bella, voluptuosa y con curvas insinuantes, un sueño.
No puedo dejar de mirarla. De pronto levanta la vista y sus ojos increíblemente claros y luminosos se clavan en mi, mi cara se incendia y de vergüenza insinúo una sonrisa simple sintiéndome más tonto aun.
Al contrario de lo que esperaba me responde con otra sonrisa mostrando unos dientes increíblemente blancos que brillaban bajo la luz del sol que entraba por la ventana.
Con una inclinación de cabeza me muestra la puerta lateral que lleva a los baños, bajo mi cabeza asintiendo y se levanta, empieza a caminar hacia la puerta y me levanto a mi vez siguiéndola.
Al pasar la puerta sin dejar de mirarme toma mi mano y me lleva hacia el baño de mujeres. Entramos. Todavía incomodo por la situación, con miedo a hablar y despertar de este sueño.
Se da vuelta y pasa sus brazos por mi cuello, su boca roja y deliciosa empieza a acercarse a mí y me besa apasionadamente, mis manos comienzan a bajar por su espalda hasta sus nalgas, las aprieto y la atraigo hacia mí, bajo mas mis manos y agarro su pollera y empiezo a levantarla, ansioso, deseoso.
Mis manos al tantear descubren que no hay nada debajo y ella baja sus manos y empieza a aflojar mis pantalones y se encuentran con mi pene duro y ansioso para ser usado. Paso mis manos por sus muslos y la levanto hacia mí, la penetro lentamente como para que vaya sintiéndome poco a poco, para hacer el momento interminable. Mi cuerpo no responde a mi cabeza, como si fuera otro, empiezo a embestirla con furia, con cada embestida ella deja escapar un grito apagado, casi un suspiro. Mi boca se hace cargo de su cuello, comienzo a morderlo como una fiera, y su boca gime en mi oído, me pide mas y más y más y más.....
De pronto sus piernas se tensan, su espalda se arquea casi hasta romperse mostrándome sus pechos a través de su blusa y los muerdo, los beso, succiono sus pezones. Ella clava sus uñas en mi espalda casi hasta arrancarme la piel y un gemido gutural se escapa de su garganta como un trueno en medio de una tormenta, afloja todo su cuerpo, me abraza y me mira a la cara como dándome las gracias.
Acaricia mi cara y su sonrisa aparece otra vez, mezcla de cómplice y picara. Se baja de la pileta y me da la espalda, se agacha y me ofrece todo su sexo hacia mí, esto es demasiado, pero irresistible para mi. Tomo sus caderas y la penetro nuevamente, una y otra vez, como si en ello me fuera la vida, sus gemidos pasan a ser gritos en cada embestida lo que me excita mas y la penetro mas salvajemente, mas profundo, como queriendo entrar con todo mi cuerpo dentro de ella.
Su cuerpo empieza a sacudirse nuevamente y me regala otro orgasmo más hermoso que el anterior, ahora es mi tiempo, ya no puedo contenerme mas, mi miembro empieza a hincharse y a descargar toda la lujuria contenida y siento como si mi cuerpo se partiera en dos con cada estampida de mi interior.
Solo se escuchan nuestras respiraciones agitadas, relajados al extremo y felices, la doy vuelta y la tomo nuevamente entre mis brazos y la beso larga y apasionadamente.
Nos separamos y comenzamos a arreglar nuestras ropas rápidamente, la dejo salir primero para no levantar sospechas mientras lavo mi cara bañada en sudor. Salgo del baño y traspaso la puerta, la busco con la mirada y no la encuentro, salgo rápidamente a la calle y tampoco esta. Pregunto a los que me miran con curiosidad. Nadie la ha visto.Pago mi café, y me voy caminando por la calle lentamente con las manos en los bolsillos. Ya es de noche. Mi cabeza es un torbellino de pensamientos entre la realidad y la ilusión........

La cita


18:00 horas. Es la hora pactada. Los nervios me carcomen por dentro. Reviso nuevamente el mensaje: "Te espero a las 18:00 hs en medrano 1869 1° B, por favor no me falles, estoy esperándote ansioso".
Voy subiendo las escaleras, cada paso es un latido de mi corazón, que busca salir de mi pecho.
Ya esta, 1° B, es acá, me miro en el espejo del palier, me acomodo las arrugas inexistentes de mi pollera, respiro hondo y con mano temblorosa toco el timbre. "Adelante", se escucha desde adentro. Abro la puerta y me asomo apenas, a lo lejos en una mesita del living se ven encendidas varias velas de diversos colores y tamaños. No se ve nada mas. Traspaso la puerta y la cierro detrás de mí, mis ojos aun no se acostumbran a la penumbra de la habitación, me dirijo hacia la luz.
De pronto unas manos fuertes me toman de la cintura, "Te esperaba ansioso", me dice susurrándome al oído. Sus labios comienzan a besarme el cuello mientras sus brazos comienzan a rodearme.
Lentamente y con suavidad me hace girar para ponerme frente a el y nuestras bocas se encuentran por primera vez, nos besamos larga y apasionadamente, nuestros cuerpos pegados uno contra el otro y nuestros brazos rodeándonos como ligaduras imposibles de desatar.
Cuando nuestros labios se separan nos miramos por primera vez, pero la penumbra de la habitación nos juega una mala pasada. Es imposible distinguir su rostro.
Pero poco importa, nuestros cuerpos ya han encendido la pasión y suavemente me alza entre sus brazos y me lleva a la habitación. Sus manos hábiles comienzan a desvestirme lentamente sin dejar de mirarme a los ojos y recorren todo mi cuerpo, aprisiona mis pechos cuyos pezones duros por la excitación buscan sus labios y su lengua, a la vez que mis manos buscan su pene ya erecto y ardiente.
Empieza a recorrer mi cuerpo con su lengua hasta llegar hasta mi clítoris que ya esta humedecido, mientras yo acaricio su pene con mi lengua antes de meterlo todo en mi boca. Sus gemidos de placer no se hacen esperar.
Nuestros cuerpos locos de excitación se unen, me penetra con su pene erecto, siento mi cuerpo abrirse en dos acunando su miembro entre mis labios internos. Besa tiernamente mi cuello mientras me susurra palabras dulces al oído que no hacen mas que excitarme al limite y de mi boca se escapa un gemido mezcla de dolor y placer, mi cuerpo se estremece, se convulsiona y una oleada de placer recorre todo mi cuerpo como una ola mientras mis uñas se clavan en su espalda.
Después de un largo y profundo orgasmo, que es prolongado con cada embestida suya, hasta llegar a inundar mi vagina con su tibio semen, me abraza y nos quedamos mirándonos después de haber pasado un momento inolvidable que no olvidaremos por el resto de nuestra vida.........

La oficina


-Si señora me llamo?.
-Si, por favor lléveme estos papeles a contaduría urgente que los están esperando.

¡Que lindo que esta este pendejo!.
Si no fuera por miedo a perder el trabajo lo estaría acosando ya!!!. Un cuerpo hermoso que desearia cualquier mujer y que a mi me vuela la cabeza.
Pero soñar no cuesta nada, si mi marido se entera que cuando hacemos el amor me imagino estar con el me mata.

-Perdón señora. Me dicen de contaduría que faltan los originales.
-Ah si, deben estar el en archivo.
Porque no aprovechar?. Es ahora o nunca........
Paso delante de el casi rozándolo y lo miro a los ojos con una sonrisita. Me sonríe también. Ahí es cuando me agacho a buscar los papeles que le apoyo mi cola en su entrepierna. Hum que cosita!!!
-Perdón.- le digo para disimular.
-No, la culpa es mía por no hacerle lugar.
Me levanto y ensayo una de mis sonrisas picaras predilectas. Si hay algo de interés de su parte sabrá interpretar. No por nada pierdo mis horas en el gimnasio para cuidar este cuerpito que esta deseoso de tenerte
Clava sus ojos en los míos, durante segundos no nos decimos nada, ambos esperamos que el otro haga el primer movimiento. Nada.
Desilusionada le entrego los papeles, pero para mi sorpresa en vez de tomarlos toma mi mano y me acerca hacia el lentamente. No me resisto en lo mas mínimo, huelo su perfume, siento su calor.
Nuestras bocas se unen en un beso apasionado y me dejo llevar por mis instintos. Lo tomo de los glúteos y lo atraigo hacia mí para sentir nuevamente lo que esconde entre sus piernas, que ahora si es más notorio.
Empieza a besar mi cuello salvajemente, mientras que con las manos desabrocha mi camisa, el deseo no era solo mío, era algo que ambos esperábamos que ocurriera. Pasa las manos por mi espalda y desabrocha mi corpiño dejándome libre de ataduras y empieza a lamerme frenéticamente los pechos, primero uno, luego el otro.
Siento el fuego que me consume por dentro, estoy al borde de la locura.
Baja sus manos y me quita la bombacha, entonces aprovecho a recostarme en el escritorio con una pierna sobre el sillón y la otra en el aire le ofrezco toda mi intimidad para que se deleite y me disfrute. No se hace esperar y su boca hace presa de mi clítoris, su lengua ávida se mueve de un lado a otro. Lo agarro de los pelos y lo fuerzo a introducirse mas dentro mío, la lujuria es incontenible a este punto.
-Haceme tuya ahora.-
Sus pantalones caen al suelo y deja ver su hermoso miembro, quiero cobijarlo dentro mío, muy dentro mío. Me penetra una y otra vez, sus movimientos son cada vez más salvajes. Portarretratos, portalápices, papeles, todo desaparece de arriba del escritorio para terminar desparramado por el suelo, solo hay lugar para nosotros y nuestra lujuria.
Es un toro salvaje que embiste una y otra vez, con toda la fuerza de su juventud, su fuego me penetra cada vez con mas fuerza mientras me derramo una y otra vez, orgasmo tras orgasmo, es una locura que estamos cometiendo, pero que hermosa locura.
Sus movimientos comienzan a hacerse más rápidos y empieza a gemir con más fuerza cuando de repente se detiene, me mira a los ojos y comienza a descargar su líquido dentro mío.
-Si bebe, así, así.- (Que increíble!!!)
No dejo de besarlo ni abrazarlo, me ha regalado un hermoso momento que no vivía en años.
Nos separamos y nos vestimos rápidamente.
-Andate enseguida que puede entrar alguien.- (Que me importa ahora!!!)
Se acomoda la ropa y encara hacia la puerta.
-No te olvidas de algo?.- Le pregunto.
-Que cosa?.-
-Los papeles para contaduría.- Le digo con una sonrisa.
-Si perdón.- Me dice aun turbado por la emoción.
Le alcanzo los papeles, pero esta vez soy yo la que lo toma de la mano, lo atraigo hacia mí y le doy un profundo beso.-Gracias bebe.- Le digo, mientras atraviesa la puerta a seguir con su trabajo.

En el living


Estamos en el living, escuchando música suave, tomando una copa. Nos reímos de cosas banales, sin importancia. Te miro a los ojos y puedo leer que no es una noche mas. Esta es la noche, "La gran noche".
Tu sonrisa insinúa que estas preparada para lo que sea, para ofrecerte y entregarte a mis deseos, que no son pocos.
Me voy acercando sin bajar la mirada, vos tampoco, te saco el vaso de la mano y lo dejo sobre la mesa, nuestros labios se rozan levemente y siento tu respiración agitada. Mi boca se entreabre y mis labios empiezan a recorrerte, tus mejillas, tus orejas, tu cuello. Tu mano en mi nuca me guía hacia los lugares que deseas que recorra. Mis labios se acercan a tu blusa, empiezo a desabrocharla muy lentamente, delicadamente, el ultimo botón es el preámbulo de una serie de gemidos que se empiezan a hacer oír. Sin nada debajo, tus pezones ya duros por la urgencia y el deseo de ser recorridos, tus manos me llevan hacia ellos, jugueteo con mi lengua, comienzo a hacer círculos cada vez más grandes hasta recorrerlo todo.
El deseo nos quema por dentro, te alzo entre mis brazos y te llevo a tu cama sin dejar de besarte ni un segundo, para no perder la magia del momento.
Empiezo a bajar nuevamente hacia tus pechos que me desean, saboreo cada centímetro de tu piel, hermosa y suave como pétalo de rosa.
Mis manos quitan todo resto de ropa, mis manos acarician tus piernas, y sigo bajando hacia tu ombligo, mas giros, sigo el viaje, nada me detiene, llego a tu pubis y tus caderas se elevan dando tu consentimiento a lo que vendrá. La punta de mi lengua empieza a abrirse camino entre tus labios carnosos, calientes y húmedos. El sabor de tu ser me excita y tu aroma me provoca, tu pelvis comienza a moverse de arriba a abajo, lo que me incita aun mas, mi lengua te atraviesa como un sable samurai y tus gemidos se hacen mas audibles.
Ya no hay paso atrás, es un camino sin retorno donde los dos queremos llegar, mi sed de vos, mi deseo de saborearte, mi lujuria, son todo uno. Hundo mi cara cada vez mas, tu cuerpo no tiene descanso, tu pelvis se mueve a un ritmo frenético y sin control, tus manos me empujan hacia vos, tus dedos se crispan en mi nuca y tu cuerpo desata una andanada de orgasmos que te elevan a lo alto y explotas como una bengala en una noche apacible.Te miro y por tu mejilla comienza a rodar una lágrima, mudo testigo de nuestro momento mas hermoso y divino................