
Esta llegando el momento, te espero ansioso. Hoy no será una noche mas, estoy dispuesto a cumplir tu fantasía para que vivas tu noche mágica y soñada.
Ya esta preparado todo, solo faltas tu…
Suena el timbre, tu momento ha llegado. Te hago pasar cubriendote los ojos con mis manos mientras te voy guiando. Llegamos, te descubro los ojos, tu sonrisa ansiosa y nerviosa me tienta a hacerte esperar pero seria muy malo de mi parte, te doy un beso suave, tomo tu cintura y te hago girar.
Sobre la mesa un candelabro con las velas encendidas, un balde con champaña, la mesa lista para ser servida y la música suave de Vangelis que suena en el ambiente.
Tu boca se abre como si fuera a dislocarse tu mandíbula, te das vuelta y veo el brillo de tus ojos húmedos por la emoción y me abrazas y besas como si fuera la ultima vez.
Te tomo de la mano y te llevo a la mesa, te acerco a la silla, sirvo las copas y brindamos por una noche especial, “muy” especial y me retiro hacia la cocina.
La gran noche solo esta por comenzar.
Luego de la cena, preparada con mis propias manos y una muy breve sobremesa te tomo de la mano y te invito a bailar, estamos muy juntos y apretados, endulzo tus oidos con las frases que sé, quieres escuchar y me aprietas mas contra tu cuerpo, siento tu corazon latir aceleradamente contra mi pecho.
El momento ha llegado, me separo de ti y te tomo en mis brazos para llevarte a la habitación sin dejar de mirarte a los ojos, para que no termine la magia.
Al llegar, tus ojos no dan crédito a lo que ven, la cama totalmente cubierta de pétalos de rosas.
No puedes contenerte, tus brazos me aprietan mas fuertemente mientras apoyas tu cabeza en mi hombro y empiezas a sollozar. Tu sueño se estaba haciendo realidad.
Te deposito sobre el lecho de rosas, tomo la rosa que habia dejado sobre la almohada y seco tus lagrimas con pequeños besos mientras te desvisto lentamente. Acaricio todo tu cuerpo, totalmente entregado a mí, la recompensa tan merecida. Tus ojos están cerrados para sentir mas plenamente mis caricias y mis labios que te recorren.
El perfume de tu piel y el de las rosas me excitan terriblemente y más tu, totalmente entregada a mí. Saboreo tu cuello, tus pechos de miel y el mas dulce néctar de tu interior que fluye para mí, te saboreo una y mil veces hasta saciar mi sed en ti, tus piernas se arquean para beber mas de tu copa y tus manos entrelazadas tras mi nuca me empujan hacia tu interior.
Tu pelvis comienza un frenético movimiento hacia arriba y hacia abajo, cada vez más rápido, cada vez mas violento. Tus dedos se crispan y tu cuerpo empieza a temblar regalándome tu más hermoso orgasmo, mientras de tu boca se escapa un interminable gemido.
Comienzo el lento retorno, sin dejar de prodigarte besos en todos los lugares donde se posa mi boca, te beso apasionadamente mientras tus manos recorren mi espalda y se hacen presa de mis glúteos. Voy internándome dentro de tu ser muy lentamente, que ya no es tuyo sino mío, yo dentro de ti y tu dentro de mí, somos uno y llega el momento de la comunión de nuestros cuerpos, la cima de tu clímax, la relajación total, me detengo un instante en el momento preciso para que sientas como me derramo dentro tuyo, parte de mi ser palpitando en tu interior, la entrega total.
Abro los ojos y veo tu cara como un ángel apasionado, mientras una lagrima recorre tu mejilla, salada pero dulce a la vez, tu sueño ya dejó de ser tal. Ha muerto para revivir como una realidad…..
Ya esta preparado todo, solo faltas tu…
Suena el timbre, tu momento ha llegado. Te hago pasar cubriendote los ojos con mis manos mientras te voy guiando. Llegamos, te descubro los ojos, tu sonrisa ansiosa y nerviosa me tienta a hacerte esperar pero seria muy malo de mi parte, te doy un beso suave, tomo tu cintura y te hago girar.
Sobre la mesa un candelabro con las velas encendidas, un balde con champaña, la mesa lista para ser servida y la música suave de Vangelis que suena en el ambiente.
Tu boca se abre como si fuera a dislocarse tu mandíbula, te das vuelta y veo el brillo de tus ojos húmedos por la emoción y me abrazas y besas como si fuera la ultima vez.
Te tomo de la mano y te llevo a la mesa, te acerco a la silla, sirvo las copas y brindamos por una noche especial, “muy” especial y me retiro hacia la cocina.
La gran noche solo esta por comenzar.
Luego de la cena, preparada con mis propias manos y una muy breve sobremesa te tomo de la mano y te invito a bailar, estamos muy juntos y apretados, endulzo tus oidos con las frases que sé, quieres escuchar y me aprietas mas contra tu cuerpo, siento tu corazon latir aceleradamente contra mi pecho.
El momento ha llegado, me separo de ti y te tomo en mis brazos para llevarte a la habitación sin dejar de mirarte a los ojos, para que no termine la magia.
Al llegar, tus ojos no dan crédito a lo que ven, la cama totalmente cubierta de pétalos de rosas.
No puedes contenerte, tus brazos me aprietan mas fuertemente mientras apoyas tu cabeza en mi hombro y empiezas a sollozar. Tu sueño se estaba haciendo realidad.
Te deposito sobre el lecho de rosas, tomo la rosa que habia dejado sobre la almohada y seco tus lagrimas con pequeños besos mientras te desvisto lentamente. Acaricio todo tu cuerpo, totalmente entregado a mí, la recompensa tan merecida. Tus ojos están cerrados para sentir mas plenamente mis caricias y mis labios que te recorren.
El perfume de tu piel y el de las rosas me excitan terriblemente y más tu, totalmente entregada a mí. Saboreo tu cuello, tus pechos de miel y el mas dulce néctar de tu interior que fluye para mí, te saboreo una y mil veces hasta saciar mi sed en ti, tus piernas se arquean para beber mas de tu copa y tus manos entrelazadas tras mi nuca me empujan hacia tu interior.
Tu pelvis comienza un frenético movimiento hacia arriba y hacia abajo, cada vez más rápido, cada vez mas violento. Tus dedos se crispan y tu cuerpo empieza a temblar regalándome tu más hermoso orgasmo, mientras de tu boca se escapa un interminable gemido.
Comienzo el lento retorno, sin dejar de prodigarte besos en todos los lugares donde se posa mi boca, te beso apasionadamente mientras tus manos recorren mi espalda y se hacen presa de mis glúteos. Voy internándome dentro de tu ser muy lentamente, que ya no es tuyo sino mío, yo dentro de ti y tu dentro de mí, somos uno y llega el momento de la comunión de nuestros cuerpos, la cima de tu clímax, la relajación total, me detengo un instante en el momento preciso para que sientas como me derramo dentro tuyo, parte de mi ser palpitando en tu interior, la entrega total.
Abro los ojos y veo tu cara como un ángel apasionado, mientras una lagrima recorre tu mejilla, salada pero dulce a la vez, tu sueño ya dejó de ser tal. Ha muerto para revivir como una realidad…..
No hay comentarios:
Publicar un comentario