jueves, 24 de enero de 2008

El ascensor


Un poco cansado de las actividades diarias me subo al ascensor, en el tercer subsuelo... sólo.
Al llegar a planta baja, se llena en un segundo. Ufa, estaba tan cómodo y ahora parezco una sardina enlatada.
Tengo justo enfrente de mí... ¡¡¡¡¡oh, por favor!! que hermosa cola... y está precisamente apoyada contra mi miembro. No te conozco, pero al verte por el espejo del ascensor veo tu dulce carita, que al principio pareció preocupada y quizás algo molesta, pero que luego de mirar al espejo y cruzarse con mi mirada, parece relajarse. Tus ojitos denotan una mezcla de dulzura, picardía y aceptación... ya que mi bulto ya no se contiene en los pantalones y comienza a ser algo notorio.
El ascensor continua lleno, y casi no nos podemos mover... pero vos te las rebuscas para menear tu colita, frotándola contra mi pene, que quiere salir sin importarle el público presente...
Octavo piso... aquí debería bajarme, pero... que va, ni se me cruza por la cabeza salir de la posición que tengo ahora. El ascensor comienza a desalojarse, pero vos continuas pegada a mi. Ahora inclinas tu cabeza contra mi oído y me decís: " Hola...", "Hola", te contesto.
Décimo piso. Ya sólo quedan cuatro personas dentro del ascensor, de las cuales dos somos nosotros... aunque parecemos uno, ya que estamos muy pegados.
Piso quince... ya no hay nadie más que nosotros dos en el ascensor. Te das vuelta y me comes la boca de un beso. Que dulce y que sensual... hasta que comenzás a apretar mis glúteos y tu lengüita empieza a hacer de las suyas con mi boca... Hasta el piso treinta no sube nadie, lo que posibilita que nos olvidemos dónde estamos y yo, sin ningún tipo de vergüenza libere mis genitales completamente.... Bajas, a la vez que vas acariciando mi cuerpo con tus manos, y terminan agarrando mi sexo, una mano en el tronco y la otra sujetando fuertemente los testículos. Tu lengua sigue con sus jueguitos, ahora con el glande. De pronto te la introducís toda en la boca, contorcionando tu cuello para que entre hasta el fondo... y la mantenés ahí por unos segundos. Luego empezás a bombear, primero lento y después como si me la quisieses arrancar y comértela de un solo bocado.
Estoy a punto de llegar, pero me contengo. Estoy disfrutando demasiado como para correrme en este momento. Una de tus manos desciende entre tus piernas, corriendo tu falda y las bragas. ¡¡Te estas masturbando!! Por favor, no se como hacer para no llenarte la boca... No puedo evitar inclinarme de costado para ver cómo tus deditos juegan primero con tus labios y tu clítoris, para luego entrar hasta los nudillos en tu sexo... No aguanto más. Si seguís así te voy a inundar la boca. Te tomo de los hombros y te invito a levantar. Ahora me toca a mí... y parece que lo sabes. Abrís las piernas para que mi cabeza entre tranquilamente entre tus piernas, y comienzo a jugar con tu clítoris, pero sólo un momento... Tampoco quiero hacerte llegar tan rápido. Intento lamer y morder tus labios, para humedecerte bien, pero eso ya ocurrió. Tu vagina es un mar, del que quiero beber, y lo hago.
Ya los dos estamos excitadísimos; yo como nunca, y vos con un sexo que comienza a gotear en el piso. Sin que haga falta "invitación" te levantás y apoyas tus manitos en la puerta del ascensor, colocando tu cola en posición para ser bien penetrada. Te tomo de la cintura con firmeza, cosa que por el arqueo de tu espalda noto que te gusta. Te apoyo mi miembro en tu vagina, que parece succionarla. El ascensor se detiene; aprovecho el movimiento para embestirte hasta el fondo, arrancando un grito de tu boca... y comenzás a moverte, como si mis movimientos no bastaran; querés más... y la querés hasta el fondo. Ahora te soltás de las puertas y tomás mis caderas, para marcar vos el ritmo. Tus gemidos me vuelven loco. Estoy por terminar... pero el ascensor comienza a moverse. Enojada, soltás mis caderas y de un golpe apretás el botón de parada, justo entre dos pisos. Te sacó de clima?
No lo sé, pero aprovechás la interrupción para tomarme de los hombros e inclinarme y luego acostarme en el piso. Acomodás tu falda y comenzás lentamente a sumergir mi sexo en tu vagina, si es posible, más jugosa que antes. Cuando pensé que ya tenías suficiente, que ya había entrado hasta donde tu cuerpito aguantaría... levantas los pies del suelo, haciendo que penetre toda. Y así, con el único punto de apoyo en tu sexo, porque tus piernas parecen tocar el cielo de tan abiertas y levantadas que están, haciendo que tus redonditos cachetes de la cola casi desaparezcan, comenzás a moverte, para adelante y para atrás; para adelante y para atrás. Un poco en círculos, como para que mi miembro recorra hasta el último recoveco de tu vagina y tu útero, porque siento que hasta allí llega.
Bajas tus piernas y, sin sacarla ni un milímetro, me agarras la cabeza con ambas manos y me volvés a comer la boca. Con tus labios pegados a los míos, gemís como la peor de las gatas, usando mi boca como silenciador. Por tus gemidos, tus movimientos más suaves... y sobretodo por tu cara de relajada, intuyo que llegaste... Te tomás unos segundos para reponerte y sentís que algo pasa dentro tuyo. La sacas y bajas, para tomar tu justo premio. Con la mano la apretás, como queriendo evitar que todo termine, para poder saborearla... no querés que salga nada todavía. Por un momento, creo que me querés hacer sufrir, pero en unos segundos la sueltas y dejas que fluya como nunca, un chorro casi interminable, que te recorre la cara desde la boca hasta la frente...
Me estaba relajando en ese instante, ya que realmente fue impresionante, cuando te escucho a vos, nuevamente, gemir como cuando la tenías bien adentro. Tuviste otro orgasmo... Comienzo a incorporarme, para besarte, pero vos estás ocupada en otra cosa... estas juntando con tus deditos, todo lo que hay en tu cara. Busco un pañuelo, como para ayudarte, pero... no es necesario. Lo estás degustando, gota a gota... No te quiero interrumpir, así que dejo que termines. Ahora si, te puedo dar un beso. Nos acomodamos la ropa, y liberamos el ascensor. Cuatro pisos más abajo, se llena nuevamente. En general nadie presiente nada... excepto esa parejita de novios, que mueven sus narices, como quien está oliendo algo sospechoso; algo que conocen.
Te miro, y nos sonreímos. Sabemos que se darán vuelta y que nos mirarán. debemos prepararnos para poner la mejor cara de yo no fui, pero... no. No se dan vuelta. En realidad se comienzan a mirar entre los dos, y se ponen colorados. Ella saca un desodorante de su bolso, y se lo aplica, y como en un acto de desesperación, también le echa un poco a su novio... Qué estaban haciendo estos chicos de la oficina?
Nuevamente nos miramos, y ahora ya no es una sonrisa leve, sino casi una risa. Nos besamos y prometimos encontrarnos al día siguiente... en un lugar menos público...

martes, 15 de enero de 2008

Te extraño







No creí jamas que iba a verte así, desnuda y parada frente a mí, si hace solo minutos venias a mi encuentro enfundada en un tailleur oscuro, habías bajado de un taxi en avenida Maipu, yo te miraba y pensaba: Dios no puede ser que tan hermosa criatura venga a mi encuentro, pero es así, y ahora estas aquí, te abrazo y siento tu piel suave y tu cuerpo tibio, mi boca busca la tuya y tus labios son la fuente donde quiero abrevar el resto de mis días, y tus pechos voluptuosos, jóvenes y firmes forman el valle donde quiero dormir hasta el último día, siento esa inconmensurable mezcla de amor y deseo que lleva sangre a mis genitales y me hincho de pasión de ganas de poseerte como ya lo he hecho, como volveré a hacerlo cada vez que me lo pidas, cada vez que lo desees. Te tomo en mis brazos y te deposito en la cama, te observo y me preguntas: ¿Que miras? No, no te miro, te adoro como los incas adoraban al sol que nos da vida en la tierra, así tu amor y tu sexo me dan vida... Basta de palabras, beso tus labios, bajo por tus pechos, tu vientre tenso, te oigo gemir... no me detengo sino hasta llegar a los rosados labios que beso con fruición, mientras alzas tus rodillas y tus muslos presionan mis sienes en estertores de placer, ¡cielos! no aguanto más tengo que poseerte y lo hago, te tomo y tus piernas están en mis hombros, para sentir que estoy profundamente dentro tuyo y te lleno de halago y besos y quisiera tener otras manos para poder acariciarte más y seguir besándote eternamente, te giro y pones tus rodillas en la cama y tu vulva se ofrece generosa y se ve el botón de tu ano, te tomo por detrás, embistiendo feroz contra tu vagina, gimes de pasión, pero no tengo piedad, ida y vuelta en un infierno de sexo, sudor, gemidos, besos... aprieto tus pechos que cuelgan portentosos y pellizco suavemente tus pezones, gritas (más, más) y de repente me anuncias: me voy, me voy, y entre gemidos y temblores me anuncias tu orgasmo y yo descargo las mieles de nuestra relación a lo largo de tu espalda en una, dos y tres eyaculaciones y toco el cielo... y bajo lenta, muy lentamente... caemos sobre las sabanas abrazados y te beso, como pense que siempre iba a besarte... pues nunca pense que seria tan tonto como para perderte... Mi amor... te extraño






sábado, 12 de enero de 2008

La vecina


“Buenas tardes”-
“Buenas tardes”- me contesta ella.
Todos los días la veo pasar, moviendo las caderas sin importarle nada, sin importarle que me vuelva loco. Sin importarle que me haga soñar todas las noches con ella, mas que un sueño es una pesadilla, porque siempre tengo que despertar? , maldita sea!!!.
Algo tengo que hacer, no puedo seguir viviendo así!!!

Ya es tarde, no puedo dormir, acá hace demasiado calor, mejor voy a dar una vuelta para despejarme.
La calle esta desierta, soy el único noctambulo. Doy vuelta la esquina y sin darme cuenta miro hacia una ventana, no lo puedo creer, es mi vecina, la que tantas noches me quita el sueño. Mis pies se hacen de plomo, no quieren seguir caminando. Me agacho un poco para no ser vistos, solo asomo la cabeza a través de la ligustrina. Ahí esta ella de pie, recién salida de la ducha, solo cubierta por un toallon. Esto no lo esperaba en lo mas mínimo. En mi torpeza y mis ansias por querer ver mas, el alambrado cede un poco haciendo un ruido que parece atronador en medio de la quietud de la noche. Me hago un ovillo en el piso y con miedo miro de reojo si he delatado mi posición. Algo ha escuchado, abre la ventana y mira hacia donde estoy. Como quisiera ser transparente!!!
Ella sigue mirando, creo que estoy perdido. Pero no, se hace la distraída, hasta mira de reojo y puedo ver una sonrisa que se escapa de su boca.
Y como si fuera un pedido mío deja deslizar el toallon al piso descubriendo su cuerpo, totalmente desnudo, hermoso, angelical. Ese cuerpo que tantas veces he soñado, hasta conocerlo de memoria. Se pone un camisón transparente que insinúan sus hermosas curvas, estoy a punto de enloquecer. Lo esta haciendo a propósito, esta brindando su mejor espectáculo.
Que hago?
No quiero moverme aun.
Ella se recuesta en la cama y apaga la luz de la habitación. Se acabo todo, fue lindo mientras duro, pero no me doy cuenta que sigo agazapado y por la otra cuadra viene una pareja caminando. Si me paro me van a ver, aprovecho un agujero del alambrado y paso para el jardín de la casa y sigilosamente me deslizo contra la pared al lado de la ventana.
Maldición!!! Si miran hacia acá estoy perdido, me verán igual.
“Pasá”-???
“¿Que?”
“Pasa que te van a ver”
Era ella, estaba al tanto de todo lo que paso!!!
No lo pienso ni por un segundo y me escabullo por la ventana. Ahí estaba ella, de pie frente a mi, no podía creerlo, sus ojos iluminados por una luz tenue brillaban con luz propia en la oscuridad, los tengo clavados a los míos, ya no me importa nada, solo una vez en la vida se nos presenta una oportunidad única que por cobardía no aprovechamos, ya estaba jugado.
La tome por la cintura y tape su boca con la mía, así si su intención era gritar me daría tiempo a pensar algo. Lejos estaba de imaginar que a través de sus labios aparecería su lengua buscando la mía. El sueño hecho realidad!!!.
La atraje mas hacia mí y apreté sus glúteos contra mí para que me sintiera, sentí sus pechos duros contra mi pecho, su aroma, su sabor, todo me envolvía, me sentía en el paraíso.
La tome en mis brazos sin dejar de besarla y la deposite en la cama, sus brazos entrelazados a mi cuello comenzaron su recorrido hacia mis pantalones. Mientras ella me despojaba de mis pantalones yo hacia lo propio con su camisón. Ahí estaba totalmente desnuda y esperándome ansiosa.
Empiezo a recorrer con mi boca su cuello, sus pechos, sus pezones erectos. Son míos ahora, los hago míos, sigo descendiendo hasta llegar a su pubis, donde ella descarga un suspiro de aceptación, bebo el dulce néctar de su ser, mientras mis manos se hace cargo de sus pechos. Su cuerpo empieza a contonearse como cuando camina por la vereda frente a mí, empieza a moverse en una danza frenética, solo atino a dejar mi lengua lo mas afuera posible, ella hace el resto, conoce muy bien su cuerpo y lo esta disfrutando. Sus jugos fluyen, los bebo, me alimento de ellos y en pequeñas pero perceptibles contracciones de derrama para mí.
Ahora es mi turno, vuelvo a recorrer esa pendiente en un camino de regreso que ya conocía, lentamente, disfrutando cada centímetro me detengo entre tus pechos a juguetear, pero tus manos me aferran de mis nalgas empujándome a que sigan el camino, llego a tu boca y nuestras lenguas comienzan su jugueteo.
Lentamente me voy acercando a ti, solo te apoyo para que me vayas sintiendo, estas ardiendo al igual que yo, tus manos en mis glúteos me van llevando hacia ti y voy penetrando tu ser, lenta y suavemente, para hacer la primera vez interminable y distinta. Tu boca se abre dejando escapar un gemido, dejando escapar tu alma. Ya eres mía y eso nadie lo cambiara, ya ingrese en tu mundo interior para ser parte de ti.
Tus piernas se abren mas mientras tus manos me empujan mas hacia tu cuerpo y comienzo a moverme dentro tuyo en un vaivén que cada vez se acelera mas, la urgencia lo pide, mas rápido mas adentro y me derramo dentro de ti en el preciso momento en que tu cuerpo se arquea y entre convulsiones de gozo me entrega todo lo que necesito para saber que hemos terminado juntos el camino, nuestras manos entrelazadas debajo de la almohada, nuestras respiraciones agitadas y toda la paz.
por unos segundos nos miramos a los ojos, me veo reflejados en ellos y tú en los míos, somos uno, tú en mi, yo en ti.

En el bar


Es un día como todos, uno mas, me voy al bar, como siempre la misma rutina. Pido mi café, lo revuelvo, miro hacia afuera, las mismas caras de siempre, rostros sin dueño, caminan sin ver.
A lo lejos se insinúa una silueta que nunca había visto, el reflejo del sol no me deja ver, se va acercando lentamente. Es una mujer. Alta, elegante, hermosa, con una figura escultural, viene hacia el bar, los hombres y las mujeres que pasan a su lado no pueden evitar darse vuelta, las esposas clavan sus codos contra las costillas de sus maridos. No es una ilusión, es real.
Entra al bar y se instala en una mesa frente a mí. Es increíblemente bella, voluptuosa y con curvas insinuantes, un sueño.
No puedo dejar de mirarla. De pronto levanta la vista y sus ojos increíblemente claros y luminosos se clavan en mi, mi cara se incendia y de vergüenza insinúo una sonrisa simple sintiéndome más tonto aun.
Al contrario de lo que esperaba me responde con otra sonrisa mostrando unos dientes increíblemente blancos que brillaban bajo la luz del sol que entraba por la ventana.
Con una inclinación de cabeza me muestra la puerta lateral que lleva a los baños, bajo mi cabeza asintiendo y se levanta, empieza a caminar hacia la puerta y me levanto a mi vez siguiéndola.
Al pasar la puerta sin dejar de mirarme toma mi mano y me lleva hacia el baño de mujeres. Entramos. Todavía incomodo por la situación, con miedo a hablar y despertar de este sueño.
Se da vuelta y pasa sus brazos por mi cuello, su boca roja y deliciosa empieza a acercarse a mí y me besa apasionadamente, mis manos comienzan a bajar por su espalda hasta sus nalgas, las aprieto y la atraigo hacia mí, bajo mas mis manos y agarro su pollera y empiezo a levantarla, ansioso, deseoso.
Mis manos al tantear descubren que no hay nada debajo y ella baja sus manos y empieza a aflojar mis pantalones y se encuentran con mi pene duro y ansioso para ser usado. Paso mis manos por sus muslos y la levanto hacia mí, la penetro lentamente como para que vaya sintiéndome poco a poco, para hacer el momento interminable. Mi cuerpo no responde a mi cabeza, como si fuera otro, empiezo a embestirla con furia, con cada embestida ella deja escapar un grito apagado, casi un suspiro. Mi boca se hace cargo de su cuello, comienzo a morderlo como una fiera, y su boca gime en mi oído, me pide mas y más y más y más.....
De pronto sus piernas se tensan, su espalda se arquea casi hasta romperse mostrándome sus pechos a través de su blusa y los muerdo, los beso, succiono sus pezones. Ella clava sus uñas en mi espalda casi hasta arrancarme la piel y un gemido gutural se escapa de su garganta como un trueno en medio de una tormenta, afloja todo su cuerpo, me abraza y me mira a la cara como dándome las gracias.
Acaricia mi cara y su sonrisa aparece otra vez, mezcla de cómplice y picara. Se baja de la pileta y me da la espalda, se agacha y me ofrece todo su sexo hacia mí, esto es demasiado, pero irresistible para mi. Tomo sus caderas y la penetro nuevamente, una y otra vez, como si en ello me fuera la vida, sus gemidos pasan a ser gritos en cada embestida lo que me excita mas y la penetro mas salvajemente, mas profundo, como queriendo entrar con todo mi cuerpo dentro de ella.
Su cuerpo empieza a sacudirse nuevamente y me regala otro orgasmo más hermoso que el anterior, ahora es mi tiempo, ya no puedo contenerme mas, mi miembro empieza a hincharse y a descargar toda la lujuria contenida y siento como si mi cuerpo se partiera en dos con cada estampida de mi interior.
Solo se escuchan nuestras respiraciones agitadas, relajados al extremo y felices, la doy vuelta y la tomo nuevamente entre mis brazos y la beso larga y apasionadamente.
Nos separamos y comenzamos a arreglar nuestras ropas rápidamente, la dejo salir primero para no levantar sospechas mientras lavo mi cara bañada en sudor. Salgo del baño y traspaso la puerta, la busco con la mirada y no la encuentro, salgo rápidamente a la calle y tampoco esta. Pregunto a los que me miran con curiosidad. Nadie la ha visto.Pago mi café, y me voy caminando por la calle lentamente con las manos en los bolsillos. Ya es de noche. Mi cabeza es un torbellino de pensamientos entre la realidad y la ilusión........

La cita


18:00 horas. Es la hora pactada. Los nervios me carcomen por dentro. Reviso nuevamente el mensaje: "Te espero a las 18:00 hs en medrano 1869 1° B, por favor no me falles, estoy esperándote ansioso".
Voy subiendo las escaleras, cada paso es un latido de mi corazón, que busca salir de mi pecho.
Ya esta, 1° B, es acá, me miro en el espejo del palier, me acomodo las arrugas inexistentes de mi pollera, respiro hondo y con mano temblorosa toco el timbre. "Adelante", se escucha desde adentro. Abro la puerta y me asomo apenas, a lo lejos en una mesita del living se ven encendidas varias velas de diversos colores y tamaños. No se ve nada mas. Traspaso la puerta y la cierro detrás de mí, mis ojos aun no se acostumbran a la penumbra de la habitación, me dirijo hacia la luz.
De pronto unas manos fuertes me toman de la cintura, "Te esperaba ansioso", me dice susurrándome al oído. Sus labios comienzan a besarme el cuello mientras sus brazos comienzan a rodearme.
Lentamente y con suavidad me hace girar para ponerme frente a el y nuestras bocas se encuentran por primera vez, nos besamos larga y apasionadamente, nuestros cuerpos pegados uno contra el otro y nuestros brazos rodeándonos como ligaduras imposibles de desatar.
Cuando nuestros labios se separan nos miramos por primera vez, pero la penumbra de la habitación nos juega una mala pasada. Es imposible distinguir su rostro.
Pero poco importa, nuestros cuerpos ya han encendido la pasión y suavemente me alza entre sus brazos y me lleva a la habitación. Sus manos hábiles comienzan a desvestirme lentamente sin dejar de mirarme a los ojos y recorren todo mi cuerpo, aprisiona mis pechos cuyos pezones duros por la excitación buscan sus labios y su lengua, a la vez que mis manos buscan su pene ya erecto y ardiente.
Empieza a recorrer mi cuerpo con su lengua hasta llegar hasta mi clítoris que ya esta humedecido, mientras yo acaricio su pene con mi lengua antes de meterlo todo en mi boca. Sus gemidos de placer no se hacen esperar.
Nuestros cuerpos locos de excitación se unen, me penetra con su pene erecto, siento mi cuerpo abrirse en dos acunando su miembro entre mis labios internos. Besa tiernamente mi cuello mientras me susurra palabras dulces al oído que no hacen mas que excitarme al limite y de mi boca se escapa un gemido mezcla de dolor y placer, mi cuerpo se estremece, se convulsiona y una oleada de placer recorre todo mi cuerpo como una ola mientras mis uñas se clavan en su espalda.
Después de un largo y profundo orgasmo, que es prolongado con cada embestida suya, hasta llegar a inundar mi vagina con su tibio semen, me abraza y nos quedamos mirándonos después de haber pasado un momento inolvidable que no olvidaremos por el resto de nuestra vida.........

La oficina


-Si señora me llamo?.
-Si, por favor lléveme estos papeles a contaduría urgente que los están esperando.

¡Que lindo que esta este pendejo!.
Si no fuera por miedo a perder el trabajo lo estaría acosando ya!!!. Un cuerpo hermoso que desearia cualquier mujer y que a mi me vuela la cabeza.
Pero soñar no cuesta nada, si mi marido se entera que cuando hacemos el amor me imagino estar con el me mata.

-Perdón señora. Me dicen de contaduría que faltan los originales.
-Ah si, deben estar el en archivo.
Porque no aprovechar?. Es ahora o nunca........
Paso delante de el casi rozándolo y lo miro a los ojos con una sonrisita. Me sonríe también. Ahí es cuando me agacho a buscar los papeles que le apoyo mi cola en su entrepierna. Hum que cosita!!!
-Perdón.- le digo para disimular.
-No, la culpa es mía por no hacerle lugar.
Me levanto y ensayo una de mis sonrisas picaras predilectas. Si hay algo de interés de su parte sabrá interpretar. No por nada pierdo mis horas en el gimnasio para cuidar este cuerpito que esta deseoso de tenerte
Clava sus ojos en los míos, durante segundos no nos decimos nada, ambos esperamos que el otro haga el primer movimiento. Nada.
Desilusionada le entrego los papeles, pero para mi sorpresa en vez de tomarlos toma mi mano y me acerca hacia el lentamente. No me resisto en lo mas mínimo, huelo su perfume, siento su calor.
Nuestras bocas se unen en un beso apasionado y me dejo llevar por mis instintos. Lo tomo de los glúteos y lo atraigo hacia mí para sentir nuevamente lo que esconde entre sus piernas, que ahora si es más notorio.
Empieza a besar mi cuello salvajemente, mientras que con las manos desabrocha mi camisa, el deseo no era solo mío, era algo que ambos esperábamos que ocurriera. Pasa las manos por mi espalda y desabrocha mi corpiño dejándome libre de ataduras y empieza a lamerme frenéticamente los pechos, primero uno, luego el otro.
Siento el fuego que me consume por dentro, estoy al borde de la locura.
Baja sus manos y me quita la bombacha, entonces aprovecho a recostarme en el escritorio con una pierna sobre el sillón y la otra en el aire le ofrezco toda mi intimidad para que se deleite y me disfrute. No se hace esperar y su boca hace presa de mi clítoris, su lengua ávida se mueve de un lado a otro. Lo agarro de los pelos y lo fuerzo a introducirse mas dentro mío, la lujuria es incontenible a este punto.
-Haceme tuya ahora.-
Sus pantalones caen al suelo y deja ver su hermoso miembro, quiero cobijarlo dentro mío, muy dentro mío. Me penetra una y otra vez, sus movimientos son cada vez más salvajes. Portarretratos, portalápices, papeles, todo desaparece de arriba del escritorio para terminar desparramado por el suelo, solo hay lugar para nosotros y nuestra lujuria.
Es un toro salvaje que embiste una y otra vez, con toda la fuerza de su juventud, su fuego me penetra cada vez con mas fuerza mientras me derramo una y otra vez, orgasmo tras orgasmo, es una locura que estamos cometiendo, pero que hermosa locura.
Sus movimientos comienzan a hacerse más rápidos y empieza a gemir con más fuerza cuando de repente se detiene, me mira a los ojos y comienza a descargar su líquido dentro mío.
-Si bebe, así, así.- (Que increíble!!!)
No dejo de besarlo ni abrazarlo, me ha regalado un hermoso momento que no vivía en años.
Nos separamos y nos vestimos rápidamente.
-Andate enseguida que puede entrar alguien.- (Que me importa ahora!!!)
Se acomoda la ropa y encara hacia la puerta.
-No te olvidas de algo?.- Le pregunto.
-Que cosa?.-
-Los papeles para contaduría.- Le digo con una sonrisa.
-Si perdón.- Me dice aun turbado por la emoción.
Le alcanzo los papeles, pero esta vez soy yo la que lo toma de la mano, lo atraigo hacia mí y le doy un profundo beso.-Gracias bebe.- Le digo, mientras atraviesa la puerta a seguir con su trabajo.

En el living


Estamos en el living, escuchando música suave, tomando una copa. Nos reímos de cosas banales, sin importancia. Te miro a los ojos y puedo leer que no es una noche mas. Esta es la noche, "La gran noche".
Tu sonrisa insinúa que estas preparada para lo que sea, para ofrecerte y entregarte a mis deseos, que no son pocos.
Me voy acercando sin bajar la mirada, vos tampoco, te saco el vaso de la mano y lo dejo sobre la mesa, nuestros labios se rozan levemente y siento tu respiración agitada. Mi boca se entreabre y mis labios empiezan a recorrerte, tus mejillas, tus orejas, tu cuello. Tu mano en mi nuca me guía hacia los lugares que deseas que recorra. Mis labios se acercan a tu blusa, empiezo a desabrocharla muy lentamente, delicadamente, el ultimo botón es el preámbulo de una serie de gemidos que se empiezan a hacer oír. Sin nada debajo, tus pezones ya duros por la urgencia y el deseo de ser recorridos, tus manos me llevan hacia ellos, jugueteo con mi lengua, comienzo a hacer círculos cada vez más grandes hasta recorrerlo todo.
El deseo nos quema por dentro, te alzo entre mis brazos y te llevo a tu cama sin dejar de besarte ni un segundo, para no perder la magia del momento.
Empiezo a bajar nuevamente hacia tus pechos que me desean, saboreo cada centímetro de tu piel, hermosa y suave como pétalo de rosa.
Mis manos quitan todo resto de ropa, mis manos acarician tus piernas, y sigo bajando hacia tu ombligo, mas giros, sigo el viaje, nada me detiene, llego a tu pubis y tus caderas se elevan dando tu consentimiento a lo que vendrá. La punta de mi lengua empieza a abrirse camino entre tus labios carnosos, calientes y húmedos. El sabor de tu ser me excita y tu aroma me provoca, tu pelvis comienza a moverse de arriba a abajo, lo que me incita aun mas, mi lengua te atraviesa como un sable samurai y tus gemidos se hacen mas audibles.
Ya no hay paso atrás, es un camino sin retorno donde los dos queremos llegar, mi sed de vos, mi deseo de saborearte, mi lujuria, son todo uno. Hundo mi cara cada vez mas, tu cuerpo no tiene descanso, tu pelvis se mueve a un ritmo frenético y sin control, tus manos me empujan hacia vos, tus dedos se crispan en mi nuca y tu cuerpo desata una andanada de orgasmos que te elevan a lo alto y explotas como una bengala en una noche apacible.Te miro y por tu mejilla comienza a rodar una lágrima, mudo testigo de nuestro momento mas hermoso y divino................

jueves, 10 de enero de 2008

La cena


Esta llegando el momento, te espero ansioso. Hoy no será una noche mas, estoy dispuesto a cumplir tu fantasía para que vivas tu noche mágica y soñada.
Ya esta preparado todo, solo faltas tu…

Suena el timbre, tu momento ha llegado. Te hago pasar cubriendote los ojos con mis manos mientras te voy guiando. Llegamos, te descubro los ojos, tu sonrisa ansiosa y nerviosa me tienta a hacerte esperar pero seria muy malo de mi parte, te doy un beso suave, tomo tu cintura y te hago girar.
Sobre la mesa un candelabro con las velas encendidas, un balde con champaña, la mesa lista para ser servida y la música suave de Vangelis que suena en el ambiente.
Tu boca se abre como si fuera a dislocarse tu mandíbula, te das vuelta y veo el brillo de tus ojos húmedos por la emoción y me abrazas y besas como si fuera la ultima vez.
Te tomo de la mano y te llevo a la mesa, te acerco a la silla, sirvo las copas y brindamos por una noche especial, “muy” especial y me retiro hacia la cocina.
La gran noche solo esta por comenzar.
Luego de la cena, preparada con mis propias manos y una muy breve sobremesa te tomo de la mano y te invito a bailar, estamos muy juntos y apretados, endulzo tus oidos con las frases que sé, quieres escuchar y me aprietas mas contra tu cuerpo, siento tu corazon latir aceleradamente contra mi pecho.
El momento ha llegado, me separo de ti y te tomo en mis brazos para llevarte a la habitación sin dejar de mirarte a los ojos, para que no termine la magia.
Al llegar, tus ojos no dan crédito a lo que ven, la cama totalmente cubierta de pétalos de rosas.
No puedes contenerte, tus brazos me aprietan mas fuertemente mientras apoyas tu cabeza en mi hombro y empiezas a sollozar. Tu sueño se estaba haciendo realidad.
Te deposito sobre el lecho de rosas, tomo la rosa que habia dejado sobre la almohada y seco tus lagrimas con pequeños besos mientras te desvisto lentamente. Acaricio todo tu cuerpo, totalmente entregado a mí, la recompensa tan merecida. Tus ojos están cerrados para sentir mas plenamente mis caricias y mis labios que te recorren.
El perfume de tu piel y el de las rosas me excitan terriblemente y más tu, totalmente entregada a mí. Saboreo tu cuello, tus pechos de miel y el mas dulce néctar de tu interior que fluye para mí, te saboreo una y mil veces hasta saciar mi sed en ti, tus piernas se arquean para beber mas de tu copa y tus manos entrelazadas tras mi nuca me empujan hacia tu interior.
Tu pelvis comienza un frenético movimiento hacia arriba y hacia abajo, cada vez más rápido, cada vez mas violento. Tus dedos se crispan y tu cuerpo empieza a temblar regalándome tu más hermoso orgasmo, mientras de tu boca se escapa un interminable gemido.
Comienzo el lento retorno, sin dejar de prodigarte besos en todos los lugares donde se posa mi boca, te beso apasionadamente mientras tus manos recorren mi espalda y se hacen presa de mis glúteos. Voy internándome dentro de tu ser muy lentamente, que ya no es tuyo sino mío, yo dentro de ti y tu dentro de mí, somos uno y llega el momento de la comunión de nuestros cuerpos, la cima de tu clímax, la relajación total, me detengo un instante en el momento preciso para que sientas como me derramo dentro tuyo, parte de mi ser palpitando en tu interior, la entrega total.
Abro los ojos y veo tu cara como un ángel apasionado, mientras una lagrima recorre tu mejilla, salada pero dulce a la vez, tu sueño ya dejó de ser tal. Ha muerto para revivir como una realidad…..

Llueve


Llueve. Afuera esta lloviendo. Es increíble como la lluvia nos induce a un estado de melancolía pura, recuerdos nostálgicos guardados en nuestra mente, casi olvidados, casi ajenos. Recuerdos de momentos que quisiéramos repetir, pero son únicos e inigualables.
Como aquella tarde que tocaste a mi puerta.......
La tormenta te había tomado por sorpresa. Llegaste totalmente empapada huyendo de la lluvia, acertaste a pasar por mi casa de camino a la tuya. Sabias que te ofrecería cobijo, como no hacerlo, nuestra amistad llevaba años, sabias de mis secretos mas que las mujeres que estuvieron conmigo, como yo de los tuyos.
Te ofrecí una toalla y empezaste a secar tu cabello dorado, resplandeciente, no pude evitar bajar la vista, tu blusa mojada transparentaban tus pezones, erectos por el efecto del frío.
Cuando levanto la vista, me sorprendo al ver que estabas mirándome, me has atrapado en una situación incomoda, tu sonrisa lo dijo todo.
-Tengo frío- me dijiste.
Fui al dormitorio a buscarte una bata.
-Cámbiate, mientras tanto iré a preparar un café-
La situación era embriagadoramente excitante, pero debía sacar esos pensamientos de mi cabeza, no podía echar por tierra una amistad de años por un momento de lujuria.
-Preferiría una copa- me dijiste.
La sorpresa casi me hace derramar todo el café. Ahí estabas con mi bata, las manos en los bolsillos y el escote que se me insinuaba aun más. No podía simular mi turbación y tú lo presentías, era una lucha interna entre mi cabeza y mis hormonas.
Te acerque la copa y nos fuimos a sentar en el sofá. Charlábamos de las cosas simples de la vida, poniéndonos al tanto de las cosas que pasaron desde la fiesta en que nos vimos por ultima vez. Empezamos a reírnos tontamente, quizás por los vapores etílicos que ya empezaban a hacer su efecto.
Tu mano se apoya inocentemente en mi hombro y yo la miro, la retiras disimiladamente aunque sin mucho éxito, y el rubor comienza a encender tus mejillas.
Dejo la copa sobre la mesa y al darme vuelta veo tus ojos, iluminados, brillantes, intento decir algo pero mis palabras se ahogan en mi garganta. Nos quedamos mirando largamente esperando que alguno de los dos rompa el silencio, pero nada ocurre.
Nuestras miradas nos acercan como un imán, tu mano se desliza hacia mi pierna, ya no hay nada que nos detenga. Mi mano toma tu cuello y te atraigo hacia mí, nuestras bocas se unen, ya no importa nada, saboreo las mieles de tu boca y ya no quiero volver atrás.
Mis brazos te envuelven para no dejarte ir, mientras las tuyas recorren mi pecho y desabrochan mi camisa para posarse en mi espalda.
De a poco voy inclinándote mientras desato el cordón de la bata, sin dejar de besarte, para que tu boca no pronuncie ese tan temido "NO" que echaría por tierra este maravilloso momento. Libre de las ataduras mis manos empiezan a recorrer tus pechos hermosos que tantas veces mire de reojo y los sabia compañeros de otras manos.
El daño estaba hecho, no habría vuelta atrás. Libero tu boca con miedo, pero solo escucho tu respiración agitada, recorro tu cuello y me invade el perfume de tu piel que me embriaga, desciendo a tus pechos que ahora son míos, saboreo tus pezones dulcemente mientras tus manos se enredan con mis cabellos, no quieres que me detenga, también lo esperabas.
Me quitas los pantalones ya como una invitación a hacerte tuya.
Me detengo y te miro a los ojos. Porque te veo tan hermosa?, casi como un ángel?.
Comienzo a invadirte lentamente, tu vulva húmeda y caliente no se resiste, ya eres mía, lo serás por siempre. No dejo de mirarte, de besarte, mientras nuestros cuerpos empiezan a moverse en una danza ancestral que nuestros cuerpos conocen por siglos.
Tus brazos me aprietan mas hacia ti mientras tu cuerpo se convulsiona de placer, cierras los ojos, tu boca se abre, tu espalda se arquea y te dejas estar, te dejas llevar a ese lugar que visitamos pocas veces pero que nos lleva al placer extremo.
No puedo contenerme con tan maravillosa imagen y me derramo dentro de ti, cada latido de mi miembro deja dentro tuyo una parte de mí, mudo testigo de que serás mía por siempre.
Quedamos así tendidos, exhaustos, felices y abrazados. Sin decir palabra, con nuestras propias vergüenzas de lo que habíamos hecho, pero sin arrepentimiento.
Nos quedamos dormidos, felices, abrazados uno al otro.
Al despertar me encuentro cobijado con la bata, ya no estas y siento vergüenza por lo sucedido.
Pasaron los días y volvemos a encontrarnos.
Es un acto del colegio, donde nuestros hijos participan de la obra. Estas ahí del brazo de tu marido, sonriendo feliz. Yo giro la cabeza y le dedico una sonrisa a mi esposa y la beso con eterna gratitud.....

En la playa


Es una noche clara, la luna ilumina la ancha playa, miles de estrellas cubren el firmamento opacadas por tu belleza.
Te sientas y miras el horizonte, como buscando algo para llenar tu vacío, quien?.
El agua esta tibia, baña tus pies con una sensación agradable, cierras los ojos e imaginas a tu hombre a tu lado, se inclina y te besa apasionadamente como solo él lo sabe hacer, te dejas llevar por esa tibia sensación que recorre tu cuerpo, envolviéndote, acariciándote.
Sus manos comienzan a acariciarte y te estremeces como una hoja en la brisa, tu cuerpo se entrega totalmente al devenir, dejando que cumpla sus deseos, besa tu cuello suavemente y un escalofrío te recorre. Sus manos hábiles comienzan a recorrerte, y quita tu ropa para dejarte desnuda y deseosa, que nada lo detenga, sigue bajando hacia tus senos, turgentes y deseosos, los besa, los lame, y tu cuerpo se estremece cada vez mas, tomas su nuca y enredas tus dedos en su cabello atrayéndolo mas hacia ti, pero se escapa de tus manos, nada lo detiene, sigue recorriéndote, tu ombligo......, tu vientre....., tu pubis......., sus labios están cada vez mas activos, ansiosos por libar tu sexo.
Tus piernas no se resisten, dejan el camino libre mientras muerdes tus labios para no proferir ese grito de placer que pugna por salir, tienes miedo, miedo a despertar de tu sueño y seguir encontrándote sola.
Su lengua comienza a abrirse camino, saborea todo a su paso con avidez, nada lo detiene. Empieza a hurgar dentro de tu sexo, cada vez mas adentro, mas adentro. No puedes detener un gemido, que expulsas como una válvula de escape, para no explotar.
Tu cuerpo comienza a estremecerse cada vez mas, tu espalda se dobla hasta casi quebrarse, no lo puedes soportar, te aferras a sus cabellos mientras tus piernas lo envuelven como boas constrictoras hasta casi asfixiarlo, lo quieres dentro, cada vez mas profundo.
El no se detiene, por el contrario, sabe que tu final esta cerca y se empeña cada vez mas, te quiere y quiere hacerte feliz auque sea solo un instante.
Hasta que tu cuerpo no resiste mas se vuelca y explota en mil pedazos llevándote al limbo, donde no existe el tiempo ni el espacio, donde puedes hacer perdurar hasta el infinito esa sensación..........

Abres los ojos con temor, pero ahí esta!!!!, de pie frente a ti, no fue un sueño, era real!!!.Extiende su mano y te ayuda a reincorporarte, te abraza y te regala un beso mas apasionado que el anterior. Se da vuelta y comienza a caminar hacia el mar lentamente y desaparece entre la espuma de las olas.........

Aceites


Estas de pie frente a una chimenea, suena una música suave y tu cuerpo se mueve al compás de la melodía. Comienzas a desvestirte lentamente y los segundos se me antojan eternidades, tu boca dibuja una sonrisa cómplice, sabiendo que has empezado a desatar la lujuria contenida en mi. Tu cuerpo totalmente desnudo sigue bailando mientras el reflejo de las llamas te va lamiendo sin cesar. Lo envidio, por Dios, como lo envidio. Me levanto del sillón y empiezo a caminar hacia vos muy lentamente, mientras tus ojos van recorriendo mi cuerpo y se detienen en una parte de mí que ya se hace muy evidente. Me paro detrás tuyo y empiezo a untar tu espalda con aceites aromáticos, que al contacto con tu piel, empiezan a destilar un aroma irresistiblemente afrodisíaco. Sigo con tu cuello y comienzo a bajar hacia tus pechos y me encuentro con unos pezones duros como rocas que invitan a ser mordidos, sigo bajando hacia tu pelvis que empieza a moverse siguiendo mi mano y tu cola me da pequeños empujones como tanteando a oscuras si mi miembro esta listo para la batalla. Me pongo delante tuyo de rodillas y empiezo a untar tus caderas y tus glúteos, mientras mi cara se va acercando cada vez mas hacia vos. Tus manos empujan mi nuca hacia adelante obligándome a hundir mi boca entre tus piernas y un gemido, mezcla de pasión y éxtasis, se escapa de tu boca. Mi lengua empieza a juguetear con tus labios húmedos y carnosos, mientras tus gemidos se hacen notar cada vez mas, tu cuerpo se empieza a mover frenéticamente contra mí, cada vez más rápido, cada vez mas violento. De pronto silencio, solo se escucha el crepitar de las llamas, y como la calma que antecede a la tempestad, tu boca se abre dejando escapar un gemido agónico y tu cuerpo estalla en convulsiones de placer y gozo. Te miro a la cara y tus ojos lo dicen todo. Perdiste una batalla, pero la guerra......., la guerra continua......