sábado, 12 de enero de 2008

En el living


Estamos en el living, escuchando música suave, tomando una copa. Nos reímos de cosas banales, sin importancia. Te miro a los ojos y puedo leer que no es una noche mas. Esta es la noche, "La gran noche".
Tu sonrisa insinúa que estas preparada para lo que sea, para ofrecerte y entregarte a mis deseos, que no son pocos.
Me voy acercando sin bajar la mirada, vos tampoco, te saco el vaso de la mano y lo dejo sobre la mesa, nuestros labios se rozan levemente y siento tu respiración agitada. Mi boca se entreabre y mis labios empiezan a recorrerte, tus mejillas, tus orejas, tu cuello. Tu mano en mi nuca me guía hacia los lugares que deseas que recorra. Mis labios se acercan a tu blusa, empiezo a desabrocharla muy lentamente, delicadamente, el ultimo botón es el preámbulo de una serie de gemidos que se empiezan a hacer oír. Sin nada debajo, tus pezones ya duros por la urgencia y el deseo de ser recorridos, tus manos me llevan hacia ellos, jugueteo con mi lengua, comienzo a hacer círculos cada vez más grandes hasta recorrerlo todo.
El deseo nos quema por dentro, te alzo entre mis brazos y te llevo a tu cama sin dejar de besarte ni un segundo, para no perder la magia del momento.
Empiezo a bajar nuevamente hacia tus pechos que me desean, saboreo cada centímetro de tu piel, hermosa y suave como pétalo de rosa.
Mis manos quitan todo resto de ropa, mis manos acarician tus piernas, y sigo bajando hacia tu ombligo, mas giros, sigo el viaje, nada me detiene, llego a tu pubis y tus caderas se elevan dando tu consentimiento a lo que vendrá. La punta de mi lengua empieza a abrirse camino entre tus labios carnosos, calientes y húmedos. El sabor de tu ser me excita y tu aroma me provoca, tu pelvis comienza a moverse de arriba a abajo, lo que me incita aun mas, mi lengua te atraviesa como un sable samurai y tus gemidos se hacen mas audibles.
Ya no hay paso atrás, es un camino sin retorno donde los dos queremos llegar, mi sed de vos, mi deseo de saborearte, mi lujuria, son todo uno. Hundo mi cara cada vez mas, tu cuerpo no tiene descanso, tu pelvis se mueve a un ritmo frenético y sin control, tus manos me empujan hacia vos, tus dedos se crispan en mi nuca y tu cuerpo desata una andanada de orgasmos que te elevan a lo alto y explotas como una bengala en una noche apacible.Te miro y por tu mejilla comienza a rodar una lágrima, mudo testigo de nuestro momento mas hermoso y divino................

No hay comentarios: