sábado, 12 de enero de 2008

La cita


18:00 horas. Es la hora pactada. Los nervios me carcomen por dentro. Reviso nuevamente el mensaje: "Te espero a las 18:00 hs en medrano 1869 1° B, por favor no me falles, estoy esperándote ansioso".
Voy subiendo las escaleras, cada paso es un latido de mi corazón, que busca salir de mi pecho.
Ya esta, 1° B, es acá, me miro en el espejo del palier, me acomodo las arrugas inexistentes de mi pollera, respiro hondo y con mano temblorosa toco el timbre. "Adelante", se escucha desde adentro. Abro la puerta y me asomo apenas, a lo lejos en una mesita del living se ven encendidas varias velas de diversos colores y tamaños. No se ve nada mas. Traspaso la puerta y la cierro detrás de mí, mis ojos aun no se acostumbran a la penumbra de la habitación, me dirijo hacia la luz.
De pronto unas manos fuertes me toman de la cintura, "Te esperaba ansioso", me dice susurrándome al oído. Sus labios comienzan a besarme el cuello mientras sus brazos comienzan a rodearme.
Lentamente y con suavidad me hace girar para ponerme frente a el y nuestras bocas se encuentran por primera vez, nos besamos larga y apasionadamente, nuestros cuerpos pegados uno contra el otro y nuestros brazos rodeándonos como ligaduras imposibles de desatar.
Cuando nuestros labios se separan nos miramos por primera vez, pero la penumbra de la habitación nos juega una mala pasada. Es imposible distinguir su rostro.
Pero poco importa, nuestros cuerpos ya han encendido la pasión y suavemente me alza entre sus brazos y me lleva a la habitación. Sus manos hábiles comienzan a desvestirme lentamente sin dejar de mirarme a los ojos y recorren todo mi cuerpo, aprisiona mis pechos cuyos pezones duros por la excitación buscan sus labios y su lengua, a la vez que mis manos buscan su pene ya erecto y ardiente.
Empieza a recorrer mi cuerpo con su lengua hasta llegar hasta mi clítoris que ya esta humedecido, mientras yo acaricio su pene con mi lengua antes de meterlo todo en mi boca. Sus gemidos de placer no se hacen esperar.
Nuestros cuerpos locos de excitación se unen, me penetra con su pene erecto, siento mi cuerpo abrirse en dos acunando su miembro entre mis labios internos. Besa tiernamente mi cuello mientras me susurra palabras dulces al oído que no hacen mas que excitarme al limite y de mi boca se escapa un gemido mezcla de dolor y placer, mi cuerpo se estremece, se convulsiona y una oleada de placer recorre todo mi cuerpo como una ola mientras mis uñas se clavan en su espalda.
Después de un largo y profundo orgasmo, que es prolongado con cada embestida suya, hasta llegar a inundar mi vagina con su tibio semen, me abraza y nos quedamos mirándonos después de haber pasado un momento inolvidable que no olvidaremos por el resto de nuestra vida.........

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